A Luis Fernando le recetaron Ritalín durante casi mes y medio, pero su mamá, Guadalupe Durán, decidió suspender las dosis después de ver los efectos en su hijo. Pero las autoridades escolares amenazaron con prohibirle la reinscripción. Luis Fernando Ojeda Durán concluyó el tercero de primaria y en septiembre cumplirá nueve años pero ya no seguirá estudiando en la misma escuela. Está amenazado.
Después de pasar por varios sicólogos y estar a punto de ingresar a un hospital siquiátrico, este pequeño es rechazado en las aulas.
Luis Fernando fue sorprendido explorando su cuerpo en la escuela junto con otros niños. Autoridades del plantel se escandalizaron.
"Dijeron que mi hijo era la manzana podrida y la directora advirtió que ella no iba a poner en riesgo a la escuela, que lo iba expulsar".
De la primaria Guadalupe Mayol, ubicada en Peralvillo, enviaron su caso a la Subsecretaría de Servicios Educativos para el Distrito Federal, donde la sicóloga Araceli López lo canalizó con una colega particular quien se declaró incompetente para tomar el caso y envió a Luis Fernando al Hospital Siquiátrico Juan N. Navarro, a donde nunca lo llevó.
Le sugirieron al siquiatra José Luis Pozos Saldívar quien le prescribió Ritalín, sin informar que era un fármaco controlado.
Luis Fernando estuvo tranquilo sólo a ratos, ya que tenía fuertes dolores de cabeza que lo hacían llorar.
Su mamá le suspendió el tratamiento: "Hace dos semanas hablé con la sicóloga de la SEP y me dijo que ya no me podía ayudar a que el niño estuviera en la escuela si me negaba a darle el medicamento".