Hace tres años irrumpió en México Sexto Piso, una editorial independiente cuyo destino parecía incierto, porque en el mundo de los libros la vida de un sello independiente es difícil y azarosa. Pero contrario al destino usual, Sexto Piso se ha consolidado y su próximo salto será abrir una filial en España. Así lo explicó Luis Alberto Ayala Blanco, director general: "En Europa nuestra presencia actual es precaria, pero el próximo año montaremos en España una sucursal de la editorial. Es muy difícil entrar al mercado español, por lo que nuestra idea es producir los libros allá y que se distribuyan de manera masiva. Luego veremos si hacemos lo mismo en Argentina".
Para Ayala Blanco, el secreto de este éxito radica en que desde un principio se plantearon la idea de una editorial cuyo catálogo de autores fuera lo más excelente posible.
Y durante estos tres años han logrado armar un catálogo con escritores como los italianos Alberto Savinio y Roberto Calasso, el español Enrique Vila Matas, el británico H.G. Wells o el serbio Goran Petrovic, además de autores como Franz Kafka y Téophile Gauthier.
"Desde un principio decidimos que ese iba a ser nuestro objetivo, no una editorial que publicara nada más a sus cuates, lo que a veces ocurre con las editoriales pequeñas en México. Lo primero era consolidarse y ya luego sacar autores mexicanos, impulsarlos, pero no desde el principio, porque si lo haces lo más seguro es que fracases."
Para el editor, armar un buen catálogo permite que autores de prestigio acepten publicar dentro de la editorial. "Nosotros hemos publicado a Alberto Savinio, uno de los escritores más importantes del siglo XX. De su libro se ha vendido poco, pero tenerlo en el catálogo hace que otros autores quieran publicar con nosotros. Quizá ahí está el secreto".
Y para celebrar los primeros tres años, dieron a conocer cuatro nuevos títulos: El estrecho rincón y El temblar de una hoja, de W. Somerset Maugham, La mano de la buena fortuna, de Goran Petrovic, y Autómatas espermáticos, la primera novela del propio Ayala Blanco.
Hasta hoy, Sexto Piso ha publicado cerca de 40 títulos que les ha permitido mantener sus finanzas de manera sana. "A la editorial le va muy bien. Todo lo que recibimos de la venta de librerías es para hacer otros títulos. Nosotros como editores no recibimos un sueldo. Vivimos de otros ingresos, pero en un par de años creemos que ya podremos ser totalmente autosuficientes".
¿La búsqueda editorial de Sexto Piso está centrada en autores excéntricos, periféricos?
Se ha dicho que es una editorial alternativa, pero yo no la definiría así. Es una editorial clásica. Editamos a autores clásicos, algunos poco conocidos. Quizá sea para un público específico, porque tenemos una línea determinada, pero son autores clásicos. Por ejemplo, acabamos de editar dos libros de Somerset Maugham, uno de los escritores más importantes del siglo XX, pero que se ha dejado en el olvido. Nosotros estamos tratando de rescatarlo. Si esto es lo alternativo, entonces somos alternativos.
¿Fue determinante el espaldarazo de Calasso para Sexto Piso?
Sigue siendo determinante. Que Calasso nos haya apoyado y dado libros, así como impulsado en Europa, fue definitorio. Quizá no hubiéramos tenido la aceptación que tenemos ahora ni hubiésemos logrado acceder a ciertos lugares y personas.
¿Cuál es el ?best seller? de Sexto Piso?
Hay varios. Por supuesto los dos libros de Roberto Calasso son los que más han vendido: El loco impuro y La locura que viene de las ninfas. Otro autor que curiosamente ha vendido mucho es Memorias de un enfermo de nervios, de Daniel Paul Schreber. También tenemos a Alberto Caraco, un autor que nosotros traducimos por primera vez al español. Su libro Brevario del caos es un libro que se ha vendido mucho. Recientemente publicamos La guerra de los mundos, de H.G Wells, y nos fue muy bien.