Según datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), cerca de 20 por ciento de los casos de discapacidad en nuestro país guarda alguna relación con lesiones cerebrales ocasionadas antes, durante o inmediatamente después del nacimiento. Como se sabe, este tipo de lesiones generan, entre otros, problemas motores como parálisis cerebral infantil, perceptuales como hipoacusia (pérdida o disminución de la audición en uno u ambos oídos) y cognitivos como déficit de atención y desórdenes de aprendizaje y de lenguaje.
Si la lesión en el cerebro es diagnosticada en una etapa temprana después del nacimiento (es decir, cuando los mecanismos de plasticidad cerebral están muy activos) y de inmediato se inicia una terapia, estos problemas pueden prevenirse o atenuarse.
El pasado lunes 27 de junio fue inaugurada, en el campus Juriquilla, en Querétaro, la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo (UIN) "Dr. Augusto Fernández Guardiola", dependiente del Instituto de Neurobiología (INb) de la Universidad Nacional.
Es única en su tipo en México. En ella se llevan a cabo, precisamente, el diagnóstico y la neurohabilitación temprana en recién nacidos e infantes expuestos a factores de riesgo de daño cerebral en las etapas prenatal y perinatal.
Método Katona
Para la evaluación y el seguimiento médico de los infantes, los especialistas de la Unidad, encabezados por Thalia Harmony, recurren a procedimientos diagnósticos modernos como la imagenología por resonancia magnética, el ultrasonido, el electroencefalograma y los llamados potenciales evocados, auditivos y visuales.
Para fines terapéuticos utilizan el método de neurohabilitación del húngaro Ferenc Katona (método Katona), el cual está basado en la estimulación vestibular obtenida a partir de diferentes posiciones de la cabeza del paciente.
Cuando se consigue esta estímulación, varias estructuras motoras del cerebro (incluidos los núcleos subcorticales) se activan y producen una respuesta que a su vez estimula otros músculos, propioceptores tendinosos y articulaciones.
La repetición intensiva de estos ejercicios y estímulos permite "entrenar" al cerebro para que se dé un desarrollo motor normal o adecuado.
Hay que tomar en cuenta que el tratamiento temprano preventivo es mucho más eficiente y menos caro que el tratamiento rehabilitatorio de las discapacidades.
Hasta la fecha se han estudiado y tratado 150 infantes en la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo "Doctor Augusto Fernández Guardiola": 27 por ciento ha alcanzado un desarrollo motor normal; 50 por ciento ha presentado notables mejorías; y 25 por ciento no ha tenido mejoría alguna.
El éxito del modelo que se ha puesto en marcha en el campus Juriquilla facilitará la aplicación del programa en otras regiones del país.
De esta manera, gran número de niños con lesiones cerebrales se verá beneficiado y sin duda tendrá una mejor calidad de vida personal, familiar y social. (Con información del Instituto de Neurobiología)