AT&T, el grupo de telecomunicaciones estadounidense, amplió ayer su estrategia de concentrarse en clientes corporativos y retirarse del mercado residencial que dominó durante casi un siglo, antes de la división de Bell System. Anunció que dejaría de vender servicios de telecomunicación tradicionales a consumidores domésticos y que se concentraría en el mercado corporativo de servicios de telecomunicación y en el protocolo de transmisión de voz por internet de banda ancha para uso residencial.
La medida, que se produce en los momentos en que AT&T anunció una reducción de 80 por ciento en las ganancias netas del segundo trimestre, representa un importante viraje en la dirección estratégica del grupo y refleja los dramáticos cambios que se están produciendo en el mercado de telecomunicaciones de EU.
No obstante, el cambio provocó que la agencia de calificaciones Fitch redujera ayer la categoría de la deuda no garantizada de AT&T a "basura", argumentando que había "preocupaciones por la erosión de las ventas y su flujo de caja".
El cambio de dirección fue precedido por una serie de decisiones regulatorias y de los tribunales que, según AT&T, han modificado las circunstancias económicas de la venta de servicios de telefonía local a clientes residenciales y precipitado una feroz guerra de precios en los mercados, tanto de larga distancia, como de telecomunicaciones corporativas.
El mes pasado AT&T indicó que dejaría de vender servicios a clientes residenciales en siete estados, luego de la decisión de la administración Bush de no desafiar un fallo de la Corte que proscribió regulaciones que permitían a la empresa y a otras proveedoras de larga distancia arrendar líneas locales a tarifas con descuento, medida que según AT&T aumentaría los costos de proporcionar servicios locales a los mercados residenciales.
Altos directivos de la compañía destacaron que no estaba "renunciando" al mercado telefónico de consumo, que seguiría atendiendo a clientes existentes y que ofrecería su servicio de transmisión de voz por internet a mercados residenciales.
"Esta decisión significa que AT&T se concentrará en las líneas corporativas, área en donde somos el líder, controlamos nuestro propio destino y tenemos ventajas competitivas evidentes", indicó David Dorman, el director general. Aunque AT&T enfrenta una dura competencia en el mercado corporativo por parte de MCI, Sprint y nuevos participantes que incluyen a las llamadas Baby Bells , Dorman indicó que las fortalezas más importantes de AT&T se ubican en este mercado, que representa alrededor de 75 por ciento de los ingresos.
"Pretendemos ampliar la brecha entre AT&T y nuestros competidores en el mercado, y mejorar la estructura de costos y la fortaleza financiera", dijo.
Los retos a los que AT&T se enfrenta quedaron en evidencia en los resultados del grupo presentados ayer. El ingreso neto cayó a 108 millones de dólares, o 14 centavos por acción, comparado con el anterior de 536 mdd, o 68 centavos por acción. Las ventas disminuyeron de 8 mil 800 a 7 mil 640 mdd, con lo cual el número de meses consecutivos registrando bajas se elevó a 18. La división de negocios corporativos de AT&T contribuyó con 5 mil 600 mdd, mientras que las operaciones de consumo aportaron 2 mil mdd. El ingreso operativo del grupo fue de 348 mdd, lo que resultó en un margen operativo consolidado de 4.6 por ciento .