La presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Sari Bermúdez, está en pleno cabildeo con los diputados de diversas comisiones para conseguir 521 millones de pesos que servirán para edificar la megabiblioteca. De no conseguir esa cantidad, la funcionaria dice que "se podría caer el proyecto". El pasado miércoles Bermúdez estuvo con la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, y ayer hizo lo propio con la de Cultura y Presupuesto. Ahí les manifestó su preocupación por el proyecto de la construcción y modernización de las bibliotecas municipales del país, el cual dijo, costará en total 3 mil 778 millones de pesos.
Argumentó que antes del gobierno del presidente Vicente Fox existían 6 mil 109 bibliotecas en todo el país, de las cuales 4 mil estaban en buenas condiciones, 2 mil tenían muchos problemas y todas necesitaban equiparse con las nuevas tecnologías. Reiteró que antes de 2006 la presente administración dejará construidas mil 100 bibliotecas más.
Según cifras de Bermúdez, de los 3 mil 778 millones para tal proyecto, 39 por ciento será aportado por el gobierno federal (mil 473 millones); 30 por ciento por los municipios (mil 138 millones); 17 por ciento por la iniciativa privada (637 millones), y 14 por ciento por los estados (530 millones). Pero indicó que de ese 39 por ciento que le toca al gobierno federal hacen falta 521 millones.
"Esos 521 millones serán para el nuevo edificio de la Biblioteca Pública Central José Vasconcelos. Si no hacemos este edificio que es el corazón, el cerebro que va a conectar y modernizar todas las bibliotecas, se nos cae el proyecto después de que juntamos 3 mil y pico de millones. Sólo nos faltan 521 millones. Todo lo demás ya está comprometido con estados, municipios, sociedad civil y gobierno federal".
Hasta la tarde de ayer los diputados integrantes de la Comisión de Cultura no se habían puesto de acuerdo para presentar un proyecto de presupuesto para Cultura en 2005. El perredista Inti Muñoz alertaba a sus compañeros de estar atentos en sus respectivos grupos parlamentarios para que, en caso de que se determine que el proyecto de la biblioteca no es prioritario, presionen para que ese dinero se asigne a instituciones culturales y no al campo o a la pesca. "Conozco las presiones que existen. Hay que defender a la cultura de la misma forma que otros diputados defienden al campo".