BERLÍN.? Dos simples casualidades convirtieron una canción sentimental, que habla de amor y separación, en plena Segunda Guerra Mundial, en el mayor éxito musical del siglo XX. Cuando los soldados alemanes que combatían en África y en otros frentes sintonizaron en la noche del 18 de agosto de 1941, Radio Belgrado, la emisora militar de la Wehrmacht, quedaron casi electrizados de emoción al escuchar la voz ronca y melodiosa de Lale Anderson, que les hablaba de la separación de los seres queridos, nostalgia del hogar, soledad y miedo a la muerte.
?Bajo la linterna, frente a mi cuartel?, susurraba Lale Andersen. ?Sé que tu me esperas, mi dulce amada bien/ Lili, mi dulce bien?/ eres tú, Lili Maarlen?. Esa noche, ?Lili Marleen?, la canción compuesta por Norbert Schultz y escrita por el soldado Hans Liep en otra noche de guerra en abril de 1915, tuvo la magia de embrujar a los soldados en todos los frentes de guerra, sin importar si eran amigos o enemigos.
El texto de la canción nació gracias a una casualidad en una helada noche de primavera de 1915, cuando Hans Liep cumplía su turno de guardia frente al cuartel Maikäfer en la famosa Alexander Platz de Berlín.
La historia dice que el soldado-poeta de 21 años era atractivo y su uniforme de granadero resaltaba aún más su belleza varonil. Esa noche dos hermosas jóvenes que caminaban frente al cuartel ?Marleen, la hija de un médico de Rostock, y Betty, hija de un vendedor de frutas?, se acercaron al soldado para darle una despedida cariñosa.
A la mañana siguiente, el soldado debía partir al frente de guerra y cuando las dos jóvenes se habían marchado, Hans Liep cogió un lápiz y una hoja de papel y redactó, inspirado por el amor y la soledad, los fundamentos para una de las canciones más famosas del mundo.
Sesenta años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, los alemanes han vuelto a soñar con ?Lili Marleen? gracias a una iniciativa del museo de la Lutwaffe de Berlín que dedicó una exposición a la canción alemana más famosa de todos los tiempos. Bajo el título ?Lili Marleen, una canción hace historia? y en un marco repleto de recuerdos militares, el museo recuerda cómo nació la canción, su difusión y también la aceptación que tuvo no sólo en el frente alemán, sino también la gran acogida que tuvo entre los aliados.
Una parte de la muestra está dedicada a Lale Andersen, la cantante que convirtió, gracias a la guerra, a Lili Marleen, la mujer que espera a su soldado amado bajo la luz de la linterna y frente al cuartel, en un mito. Pero también el museo recuerda la figura de Marlene Dietrich, la gran diva alemana que llevó la canción, en su versión inglesa, a las tropas aliadas.
La exposición muestra discos de la época, afiches y vetustos aparatos de radio que utilizaban los soldados para escuchar la canción, además de objetos personales de Lale Andersen, la Dietrich, tarjetas postales enviadas desde el frente de guerra y fotos que muestran a soldados alemanes y británicos pegados al receptor a la hora del inicio de las transmisiones de Radio Belgrado.
La muestra también intenta explicar las raíces del éxito de la canción cuyo texto ??un simple poema de amor?, como solía repetir Hans Leip?, cautivó e hizo soñar a millones de soldados que combatían contra y para el Führer.
La tarea es casi imposible, porque hasta la fecha nadie ha podido explicar cómo una canción pudo alcanzar una resonancia internacional tan grande como la que tuvo ?Lili Marleen? en su época y que logró sacudir los sentimientos más íntimos de los combatientes alemanes, ingleses, americanos y franceses. ¿Acaso ?Lili Marleen? era y sigue siendo una canción antibélica?
La magia de ?Lili Marleen? siguió cautivando al mundo después del conflicto y obró el milagro de salvar de la cárcel al compositor Norbert Schulz, quien se había convertido en un efectivo propagandista del régimen, pero también hizo posible que Lale Andersen pudiera continuar su carrera de cantante: las potencias aliadas que ocuparon Alemania deseaban seguir escuchando a la cantante que les había embrujado con su voz ronca y melodiosa durante la guerra.