MIAMI. Los residentes de Florida esperaban el viernes con ansiedad la llegada del huracán Wilma , que se desplaza sobre la península de Yucatán con vientos de más de 200 kilómetros por hora y lluvias torrenciales. Originalmente se esperaba que la tormenta llegara a la costa occidental de Florida la noche del viernes, pero el lento movimiento del sistema provocó que el pronóstico se modificara. El Centro Nacional de Huracanes (CNH), con sede en Miami, proyecta ahora que Wilma tocará tierra sobre Florida durante la tarde del lunes.
La demora ha causado ansiedad e impaciencia en un estado que ya fue golpeado por siete huracanes en los últimos 15 meses y que inició preparativos desde mediados de la semana, para observar desde la distancia cómo la tormenta perdía velocidad y se mantenía prácticamente estancada frente a las costas de Quintana Roo.
Las autoridades del condado de Monroe ordenaron el miércoles la evacuación de los turistas en la zona de los cayos, una larga cadena de pequeñas islas en el extremo sur del estado, con una población de 80 mil habitantes. Pero ante el errático desplazamiento del huracán, han demorado la orden de evacuación para los residentes de la zona.
Pero el gobernador de Florida, Jeb Bush, advirtió el viernes que no es momento de bajar la guardia y que la población "debe prepararse y mantenerse alerta".
"Yo entiendo que esto puede ser realmente frustrante. De hecho, esa es una de mis debilidades como persona, me frustro muy rápidamente y soy impaciente. Pero los residentes de Florida deben aprovechar el tiempo adicional para prepararse", afirmó el gobernador en Tallahassee, la capital del estado.
El propio director del CNH, Max Mayfield, bromeó con los periodistas al declarar: "Para cuando el huracán llegue aquí, quizá ya me haya retirado".
Pero después, ya seriamente, advirtió: "El mensaje es que debemos seguir poniendo mucha atención. El huracán viene, sólo se ha demorado".
Se han reportado casos de desabastecimiento de gasolina, pero Bush afirmó que el estado tenía el equivalente a 10 días de suministro de combustible. En algunas carreteras se registraron congestionamientos de tránsito pero la Policía de Caminos afirmó que en su mayoría se debían a accidentes.
Los hospitales y asilos para ancianos tenían listos planes de contingencia y estaban preparados para evacuar pacientes con el fin de evitar las tragedias que causó el huracán Katrina en Nueva Orleáns.
Dan Buckner, director ejecutivo del Centro Médico Regional de Charlotte en Punta Gorda, en la costa occidental de Florida, dijo que estaban dando de alta a cuantos pacientes fuera posible.
"Ojalá Wilma se decidiera ya. Eso nos ayudaría a nosotros a tomar una decisión", dijo Buckner, cuyo hospital sufrió el año pasado decenas de millones de dólares en daños por el huracán Charley .