Nueva orleáns (EFE/Notimex). Las lluvias dejadas por el huracán Rita hicieron realidad los temores de autoridades y residentes, al desbordar uno de los diques ya "tocados" por Katrina y abrir boquetes en otro, anegando de nuevo las calles de uno de los barrios más pobres de Nueva Orleáns. El distrito número 9, zona eminentemente industrial, es una de las que se vieron más perjudicadas por la inundación dejada por Katrina el pasado 29 de agosto, y apenas quedaban en él algunos edificios intactos. Pero ayer, una catarata de al menos 10 metros de ancho se precipitaba desde lo alto de un dique del Canal Industrial a la calle. Según los medios, el agua rompió el dique y el agua creció 7.5 centímetros por minuto.
"Hemos descubierto un desbordamiento en el Canal Industrial", declaró el portavoz del cuerpo, Mitch Frazier.
Por su parte, el general estadounidense Bill Caldwell confirmó que unos 30 tramos de calles están ya inundados. Los ingenieros militares se desplazaron al canal en barcas para tratar de contener la filtración. Sin embargo, autoridades locales advirtieron que, debido al mal clima, no podrían utilizar helicópteros ni realizar reparaciones mayores.
"Esperábamos que esto no ocurriera, pero con Rita tocando a la puerta son las cosas que pasan", declaró el portavoz de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA), Mark Heimann.
Según indicó el periódico de Nueva Orleáns The Times Picayune , las aguas de la inundación llegaron a la parroquia de Plaquemines, mientras que la elevación de la marea dejada por Rita empezó a bloquear vías en Port Sulphur, al sur de la ciudad.
En cualquier caso, según las autoridades, en ninguna de las áreas afectadas había residentes.
"No me imagino que haya ni una sola persona por allí", declaró la portavoz del alcalde Ray Nagin, Sally Forman.
El Cuerpo de Ingenieros reparó las grietas en los murallones y diques de la ciudad tras la inundación y en los últimos días había centrado sus trabajos en reforzar esas protecciones, ante el temor de que las lluvias de Rita pudieran reventarlas de nuevo e inundar otra vez la ciudad.