Nueva Orleáns (Agencias).- Aviones, trenes y autobuses rescataron ayer a refugiados, en momentos en que la evacuación de la ciudad, arrasada el lunes por el huracán Katrina , parecía finalmente ponerse en marcha acelerada, para dejar en la ciudad solamente a los muertos y los agonizantes, los ancianos y las personas debilitadas por días sin alimento, agua o cuidado médico. Los últimos 300 refugiados que quedaban en el estadio Superdome abordaron varios camiones con destino a su nuevo refugio temporal, dejando atrás el oscuro recinto lleno de basura, donde se encontraban hasta 30 mil personas, la mayoría enviadas a Texas, principalmente a Houston, donde el Centro de Convenciones George R. Brown y otros sitios fueron acondicionados para recibirlos.
En San Antonio, Texas, ayer fueron recibidos unos 7 mil refugiados y se esperaba el arribo de otros 18 mil.
Una flotilla de autobuses con aire acondicionado llegó al devastado Centro de Convenciones de Nueva Orleáns para evacuar a unas 25 mil personas que estuvieron aguardando durante varios días, en medio del hedor de unos 22 cadáveres, almacenados en una morgue improvisada, excrementos y basura. El desalojo podría llevarse entre 24 y 36 horas, según dijeron autoridades.
"Se están produciendo violaciones aquí. Las mujeres no pueden ir al baño sin hombres. Las están violando y rajándoles la garganta. Dicen que vienen los autobuses pero nunca salen", dijo África Brumfield, una refugiada de 32 años.
De acuerdo con testigos, soldados de la Guardia Nacional que viajaban en un camión acribillaron a un hombre que corrió en su dirección, pidiéndoles ayuda tras escuchar los gritos de una joven que estaba siendo violada. La policía se negó a comentar el incidente.
Más de 50 mil damnificados quedaron atrapados durante varios días en dos sucios edificios de la ciudad, en medio de un sofocante calor, sin alimentos, agua, o atención médica. Pero la ayuda llegó demasiado tarde. Muertos en sillas de ruedas, envueltos en sábanas, o simplemente abandonados eran una imagen común.
Miles de personas estaban en el Aeropuerto Internacional Louis Armstrong de Nueva Orleáns. Alrededor de 200 enfermos se hallaban en una unidad de emergencia. Las autoridades dijeron que entre 3 mil y 5 mil personas habían sido tratadas desde que el huracán azotó la ciudad.
"Los corredores están repletos. Los pisos están repletos. Hay miles de personas allí", dijo el líder de la mayoría en la Cámara Alta, el senador republicano Bill Frist, que estaba en el aeropuerto. "Una cifra superior a las ocho ó 10 personas están muriendo por día".
La gobernadora Kathleen Blanco dijo que esperaba varios miles de muertos, mientras que Craig Vanderwagen, vicealmirante de los Servicios de Salud Pública estadounidenses, indicó que un solo depósito de cadáveres, el de la prisión en Saint Gabriel, espera recibir entre mil y hasta 2 mil cuerpos.
El presidente George W. Bush, quien se vio obligado a suspender su reunión del miércoles con su par chino, Hu Jintao, reconoció ayer en Washington que hubo errores a la hora de evaluar la situación y que muchos ciudadanos no han recibido la ayuda que necesitan. "Es sencillamente inaceptable", dijo.
Al mismo tiempo, anunció el envío de otros 7 mil soldados en los próximos tres días para ayudar al desalojo de los refugiados desesperados, combatir a los saqueadores y localizar a los muertos. El Pentágono, a su vez, dijo que enviaría 10 mil soldados más de la Guardia Nacional a Louisiana y Mississippi para colaborar en las labores de ayuda, con lo que el número de estos militares desplegados allí ascendería a 40 mil.
Por su parte, la Fuerza Aérea de EU anunció que llevaría de regreso al país unos 300 efectivos emplazados en Irak y Afganistán, para ayudar a que sus familias enfrenten las emergencias en una base aérea devastada por el huracán Katrina en Biloxi, Mississippi.
En tanto, el secretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff; el de Vivienda, Alphonso Jackson, y otros asesores cercanos al presidente se reunieron ayer con líderes negros para asegurarles que no se hacen diferencias por razones de raza en las labores de emergencia en la región devastada por el huracán Katrina . Luego, Chertoff dijo a reporteros que Katrina y la subsecuente inundación en Nueva Orleáns fueron una verdadera "catástrofe" y reconoció que tomó al gobierno por "sorpresa".