Estabilidad sin crecimiento ni empleos
Insuficiente, la solidez macroeconómica que se ha mantenido en los últimos años, afirmanEl "gobierno del cambio", en materia de finanzas públicas, adoptó la polÃtica fiscal del sexenio pasado y consiguió no preocupar a los inversionistas, pero sobre todo la estabilidad macroeconómica. Sin embargo, la ortodoxia en el manejo de la polÃtica fiscal pareciera haberse ensañado con los bolsillos de los mexicanos, pues no se ha traducido en crecimiento económico ni en más empleos. Por el contrario, la economÃa se ha mantenido prácticamente estancada y en lo que va del sexenio ya se han perdido 800 mil empleos.
Eduardo LorÃa, profesor-investigador de la UNAM, afirma que la estabilidad económica no se ha reflejado en crecimiento económico ni en empleos y aunque "no hay crisis a la vista", si "vemos altos Ãndices de delincuencia y un aumento en la migración".
Según cifras oficiales, en 2000 se crearon 529 mil empleos; en 2001 se perdieron 383 mil y en 2002 tan sólo se recuperaron 62 mil. En lo que va del presente año se han quedado sin empleo poco más de 681 mil mexicanos.
El crecimiento de la economÃa durante el año pasado con dificultades se acercó a 1 por ciento y este año, de 3 por ciento pronosticado apenas se lograrÃa 2 por ciento .
Sin embargo, el gobierno de Vicente Fox ha mantenido la disciplina fiscal como lo demuestran los datos económicos de la SecretarÃa de Hacienda y Crédito Público.
El déficit público, que en 2000 fue de 1.2 por ciento , este año se ubicarÃa en 0.5 por ciento del PIB, de cumplirse la meta oficial.
Mientras, la deuda externa del sector público, como porcentaje del PIB, y en su plazo promedio de vencimiento de los valores gubernamentales ha mejorado. Sin embargo, la deuda interna ha ido en aumento.
Al tomar posesión, Fox recibió un paÃs con una deuda externa que representaba 12.9 por ciento del PIB y el año pasado alcanzó 11.5 por ciento del PIB.
En materia de deuda interna, esta pasó de 12.6 por ciento del PIB a 15 por ciento . Toda la deuda creció 1 por ciento , es decir, de 25.5 por ciento del PIB pasó a 26.5 por ciento .
El déficit en cuenta corriente ya se encuentra prácticamente financiado por la Inversión extranjera Directa, a diferencia del año 2000 cuando la IED representaba 2.7 por ciento del PIB y el déficit era de 3.1 por ciento .
La estrategia ha sido mejorar el perfil de vencimientos, extendiendo el plazo de la deuda interna, promover la liquidez y coadyuvar al desarrollo del mercado de derivados.
El gobierno ha colocado bonos en 14 ocasiones por un monto de 19 mil 380 millones de dólares y canceló anticipadamente todos los Bonos Brady el pasado 15 de mayo.
AsÃ, la reducción de la deuda externa del sector público ha sido de mil 726 millones de dólares y la del gobierno federal de 6 mil 673 millones de dólares.
Isaac Katz, profesor del ITAM, comenta que es clave para que la economÃa se desarrolle tener estabilidad macroeconómica, pero no suficiente.
A decir suyo, hace falta una verdadera revolución en la asignación del gasto en el presupuesto de egresos, para incrementar la inversión y reactivar el mercado interno. Pero en especial, para reducir el gasto corriente y burocrático.
En información de la cuenta de la hacienda pública se observa que el mayor crecimiento real del gasto en servicios personales se ha dado en los poderes Judicial y Legislativo y en entes públicos federales como el IFE y la CNDH, ya que en los años 2001 y 2002 crecieron 15.3 por ciento real.
La SecretarÃa de Hacienda ha mantenido una activa polÃtica del manejo de los pasivos a través de recompras, amortizaciones anticipadas y uso de coberturas, generando ahorros.
Katz y LorÃa consideran positivo el buen manejo en materia de deuda, pero insisten en la necesidad de que se lleven a cabo los cambios que permitan fortalecer la economÃa interna.
El Banco de México, en el estudio titulado Comparativo internacional de la recaudación tributaria, señala que nuestro paÃs tiene uno de los porcentajes de gasto (14.5 por ciento ) más bajo comparado con el promedio de 31.8 por ciento del PIB que tienen los paÃses de la OCDE.
La composición del gasto público se ha modificado para dar énfasis al gasto social. AsÃ, en 2001 a la gestión gubernamental se destinó 10.5 por ciento del gasto, 27.2 por ciento a acciones productivas y 62.4 por ciento al desarrollo social. Este año se aprobó un gasto para el primer aspecto mencionado equivalente a 9 por ciento del total, al segundo 10 por ciento y al desarrollo social 63.7 por ciento .
El gasto social como porcentaje del PIB creció en los últimos tres años en casi un punto porcentual, alcanzando en 2003 10.4 por ciento del PIB. Una forma de medir sus resultados, es a través del Programa Oportunidades que en 2002 benefició al doble de familias que en el 2000, llegando asà a 4 mil 240.
El gasto per cápita en desarrollo social en 2000 fue de 5 mil 803 pesos y en 2002 de 6 mil 263 pesos, mientras que el gasto en desarrollo rural contra gasto programable en 2000 representaba 12.14 por ciento y en 2003, 17.96 por ciento .
Rodolfo de la Torre, investigador de la Universidad Iberoamericana, opina que en la presente administración ha habido continuidad.
La inversión presupuestaria ha caÃdo considerablemente. Al iniciar este gobierno, la inversión presupuestaria ascendió a 164 mil millones de pesos, mientras que este año será de tan sólo 148 mil millones de pesos.
Los ingresos tributarios no petroleros del gobierno federal como porcentaje del PIB han aumentado al pasar de representar 8.8 por ciento del PIB al inicio de la presente administración a 9.5 por ciento en 2002; se espera que este año lleguen a 10.2 por ciento del PIB. Aunque la carga fiscal total es la más baja dentro de los paÃses de la OCDE. Representa 15.4 por ciento del PIB, en tanto que el promedio de los paÃses miembros es de 27.9 por ciento .
Por si fuera poco, las tasas diferenciadas, exenciones y subsidios, entre otros, le cuestan al fisco 6.4 por ciento del PIB y la declaración de inconstitucionalidad de diversos impuestos por parte de la Corte abren huecos en recaudación.
Fox ha mantenido los pilares de la polÃtica económica, pero también los principales problemas sin resolver.


