Montevideo. En el marco de una fiesta sin precedentes, Tabaré Vázquez, el primer presidente de izquierda en la historia de Uruguay, asumió ayer el gobierno justo 20 años después de recuperada la democracia, y se comprometió a mantener las negociaciones con los organismos internacionales de crédito para "cumplir los compromisos de la misma manera que cumpliremos con los más necesitados de nuestro país", así como a investigar la violación de los derechos humanos para que nunca más "se vivan las aberraciones que vivimos". En una jornada histórica, Vázquez, médico oncólogo de 65 años, prometió "trabajar incansablemente por la felicidad de los uruguayos" por un país "donde nacer no sea un problema, ser joven no sea sospechoso y envejecer no sea una condena", al tomar juramento en el Palacio de las Leyes (Parlamento).
En medio de la algarabía popular, el jefe de Estado anunció una serie de medidas que acapararán la primera parte de su mandato, como la instauración de "un impuesto a la renta para que los que tienen más paguen más", una ley para restablecer en las Fuerzas Armadas a los militares desafectados durante la dictadura (1973-1985), y declaró la "emergencia humanitaria" en el sistema carcelario del país, que se encuentra colapsado.
La lista de temas a abordar durante su gestión lo anunció en un acto popular celebrado anoche en las escalinatas del Parlamento. Pero la primera medida que adoptó su gobierno, junto al restablecimiento de las relaciones bilaterales con Cuba, fue la de implementar el Plan de Emergencia Social para atender la pobreza de más de 800 mil uruguayos, para lo que destinó 100 millones de dólares.
Al jurar como presidente, Vázquez, arropado por varios presidentes sudamericanos (como Ricardo Lagos, Hugo Chávez, Alejandro Toledo, Lula y Néstor Kirchner, entre otros), advirtió que su gobierno no tolerará "la intromisión extranjera" porque "los problemas y decisiones de los uruguayos los arreglamos los uruguayos", en una clara alusión a las críticas que la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, realizó ante el acercamiento del nuevo gobierno con Cuba y Venezuela.
Amén de eso, aclaró que su gobierno luchará "contra el terrorismo en todas sus formas".
Avivado a lo largo de sus dos discursos y a lo largo del trayecto entre el Parlamento y el palacio de la plaza de la Independencia (sede protocolar del gobierno), Vázquez propuso "un más y mejor Mercosur" y "trabajar por el multilateralismo y la integración con todos los países latinoamericanos de los que nos sentimos hermanos".
Para hoy, Vázquez firmará convenios petroleros con Venezuela y Brasil, en sendas reuniones con Chávez y Lula, y con su par argentino, Kirchner, acordará "una política común en derechos humanos" que podría estar destinada a compartir la información de la denominada Operación Cóndor.
"En derechos humanos tenemos una asignatura pendiente, que me comprometo a saldar de inmediato. La de investigar para saber qué pasó con los detenidos desaparecidos, investigando en los establecimientos militares correspondientes en busca de los restos de los compañeros muertos allí", puntualizó.
Con estos compromisos, Uruguay, con Vázquez y el Frente Amplio, inició ayer el desafío de realizar "cambios sin sobresaltos" en el marco del concierto de gobiernos progresistas de la región, cuyos presidentes celebraron ayer como lo hicieron miles de uruguayos en las calles.