J. Jaime Hernández/Corresponsal
El Universal
Miércoles 15 de diciembre de 2004
Los Ángeles. El Presidente George W. Bush lo ha definido como "el último acto de patriotismo". Una fórmula elegida por casi 37 mil soldados de nacionalidad extranjera para combatir en nombre de EU y aspirar a la ciudadanía estadounidense. Como Manuel Mendoza, el sargento de origen mexicano que el lunes juró lealtad como ciudadano de los Estados Unidos tras perder las dos piernas en Irak, miles de soldados de origen hispano han decidido alistarse en las Fuerzas Armadas para conseguir la ciudadanía y aspirar a un mejor futuro en su país de adopción. Sin embargo, no todos han tenido suerte.
"Parece que el gobierno del Presidente Bush ha querido compensar a los inmigrantes que han combatido por Estados Unidos en Irak, pero muchos sabemos que hay muchos soldados de origen hispano que no han conseguido su ciudadanía a pesar de haber decidido cumplir con ese último acto de patriotismo y sacrificio como les pide el gobierno del señor Bush", aseguró Fernando Suárez del Solar, padre del marine Jesús del Solar que murió en las primeras semanas de la guerra en Irak.
"Muchos comienzan a cuestionarse si acaso ha valido la pena el sacrificio en nombre de un país que se resiste a reconocerlos como ciudadanos", aseguró Suárez del Solar al exigir a EU la naturalización automática de aquellos inmigrantes que se alisten en las Fuerzas Armadas.
Una larga lista de soldados de origen hispano sufren los rigores de una larga "lista de espera".
"Mi hijo Pablo N. ha combatido durante 15 meses en Irak. Ha sido trasladado a Alemania para recuperarse de unas heridas y volverá a combate en las próximas semanas. Y aún no tenemos respuesta del Departamento de Defensa sobre su petición de ciudadanía. La situación para nosotros se ha vuelto desesperada", aseguró Pedro N., padre de un soldado peruano que ofreció su testimonio a condición de permanecer en el anonimato.
El presidente George W. Bush firmó en julio de 2002, una orden para recompensar con la ciudadanía a todos los ciudadanos extranjeros que se alistaran en las Fuerzas Armadas y participar en la guerra contra el terrorismo.
El objetivo: alentar el reclutamiento entre algunas minorías. Un objetivo que ha convertido a soldados de origen hispano en el nuevo rostro de los héroes que luchan por la libertad y la democracia de EU en todo el mundo, a cambio de un pasaporte.