09:51 La socialista Michelle Bachelet, quien se convirtió hoy en la primera presidenta en la historia de Chile, tiene una difícil biografía personal marcada por la muerte de su padre y un largo exilio tras ser torturada en prisión.
La nueva gobernante chilena, quien es divorciada, atea y madre de tres hijos de dos diferentes padres, es una mujer "con las faldas bien puestas", según sus allegados, que combina la calidez de una ama de casa con una disciplina y un tesón a toda prueba.
A sus 54 años de edad, esta médica especializada en pediatría y experta en temas de defensa combina su sólida preparación académica con las cualidades propias de una esforzada madre de clase media que ha criado sola a sus hijos luego de dos divorcios.
En marzo de 2000, cuando Ricardo Lagos llegó a la Presidencia de Chile, ella era una desconocida para los ciudadanos, pero su designación como ministra de Salud ese año, y después de Defensa, la proyectaron al primer plano político nacional.
Con Lagos, quien le entregó el poder este sábado, fue una ministra de gran empatía con el ciudadano común: de sonrisa fácil, con unos kilos de más, bonachona, sencilla, alegre y, además, con un pasado que incluyen fuertes dosis de dolor y un probado temple.
El 11 de septiembre de 1973, día del golpe de Estado que encabezó el general Augusto Pinochet, en un hecho que partió en dos la historia moderna de Chile, Bachelet cursaba el tercer año de medicina en la Universidad de Chile y la vida le sonreía.
Su padre, el general de la Fuerza Aérea, Alberto Bachelet, era un militar cercano al presidente socialista Salvador Allende y había sido designado por el mandatario como jefe de la Oficina de Distribución de Alimentos, clave en esa época de desabastecimiento.
Michelle, quien tenía 21 años y era dirigente estudiantil, observó desde el techo de la Escuela de Medicina el bombardeo al presidencial Palacio de la Moneda que pondría fin a sangre y fuego al régimen constitucional de Allende (1970-1973).
Ese mismo día, el general Bachelet fue detenido por agentes de la naciente dictadura pinochetista bajo cargos de ?traición a la patria? y el 12 de marzo de 1974 murió en prisión de un infarto cardiaco a consecuencia de las torturas que recibió durante meses.
El 10 de enero de 1975, Michelle Bachelet y su madre, la antropóloga Angela Jeria, fueron arrestadas por agentes de la temible Dirección de Inteligencia Nacional (Dina), quienes condujeron a las dos mujeres a un centro de torturas conocido como Villa Grimaldi.
Bachelet y su progenitora -su compañera inseparable a lo largo de su vida-, fueron sometidas a torturas y exhaustivos interrogatorios que culminaron a finales de enero de ese año, cuando las dejaron en libertad con la condición de que abandonaran el país.
Ambas partieron al exilio a Australia, donde vivía Alberto, el único hermano de Michelle, ahora fallecido, y tras cuatro meses en ese país viajaron a la República Democrática Alemana, uno de los centros del exilio chileno, donde decidieron radicarse.
Ella comenzó a trabajar como asistente de un médico en un hospital de Berlín Oriental -en cuyas inmediaciones vivía-, tomó clases de alemán y, después de perfeccionar ese idioma, continuó sus estudios de medicina en la Universidad de Humboldt.
Durante su exilio en la República Democrática Alemana se casó con el arquitecto chileno Jorge Dávalos, padre de sus dos hijos mayores, Sebastián y Francisca, quienes hoy tienen 27 y 21 años, de manera respectiva, y los cuales permanecen lejos de los reflectores.
La presidenta -quien además del español y el alemán domina con fluidez el inglés, el francés y el portugués- participó en las actividades del exilio chileno y del PS, pero nunca alcanzó figuración política.
Fue un periodo complejo para las dos mujeres, marcado por el dolor de la muerte del general Bachelet y la implacable persecución, asesinatos y torturas emprendidos por Pinochet en contra de todos sus opositores políticos, entre ellos varios amigos y conocidos de ellas.
Las dificultades nunca le hicieron perder su gusto por el canto, la guitarra y el baile y ella misma se ufana de que "me encanta bailar de todo, merengue, salsa, música moderna...", además que en su juventud fue integrante del conjunto "Las Clap Clap".
En 1979, ella y su familia regresaron a Chile, donde retomó sus estudios de medicina en la Universidad de Chile y se graduó en 1982, en plena dictadura pinochetista, la cual le rechazó ?por razones políticas? una solicitud para ingresar al sistema de salud pública.
Sus altas calificaciones la hicieron, en cambio, ganar una beca del Colegio Médico de Chile, con la cual cursó durante los siguientes cuatro años la especialización en pediatría y salud pública en el capitalino Hospital Roberto del Río.
Mientras concluía su especialidad médica participó en las actividades políticas que permitía la dictadura, fue activista de la Comisión Chilena de Derechos Humanos y de la Comisión Pro Retorno y acudía en las protestas contra Pinochet mientras criaba a sus hijos.
Para ella, el hecho de ser madre y mujer ?puede ser un aporte a la política en el sentido de darle un contenido ético. No es que los hombres no lo tengan, pero lo femenino busca mucho la coherencia entre la política y la ética?.
Michelle participó de manera activa en las actividades políticas que permitieron el retorno a la democracia, en particular en el plebiscito de 1988, cuando los chilenos votaron en forma mayoritaria por el ?NO? a la continuación del régimen de Pinochet.
En 1990 se restauró la democracia tras los comicios ganados por la Concertación de Partidos por la Democracia, una alianza integrada por el PS y los partidos Democracia Cristiana, Por la Democracia y Radical Social Demócrata.
Separada de su primer marido, contrajo nupcias con el médico Aníbal Henríquez -del que se divorció años después- y en 1993 nació su hija menor, Sofía Henríquez, la consentida de la familia y a quien hasta noviembre pasado llevaba a la escuela casi todos los días.
En 1994 fue designada asesora del Ministerio de Salud, al tiempo que se interesó por los temas de defensa motivada por la escasa importancia que se daba a ese asunto en su entorno político socialista.
Realizó un curso sobre estrategia militar en la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos y, al quedar en primer lugar, en 1997 se le premió con una beca para un posgrado de defensa continental en el Colegio Interamericano de Defensa, en Washington.
Ricardo Lagos asumió la Presidencia en marzo de 2000 y la designó ministra de Salud, cargo desde el cual comenzó a ser conocida por el público y donde tuvo como mayor desafío mejorar la operación de los consultorios públicos en un plazo de tres meses, lo que logró.
A principios de 2002, Lagos modificó su gabinete y la designó ministra de Defensa, lo que la convirtió en la primera mujer en ese cargo en Chile y América Latina, y en ese puesto fue un eficaz puente entre los mundos castrense y político.
Desde entonces se convirtió en la ministra estrella del gabinete de Lagos y en la figura política más atractiva para la prensa, que hurgó en su vida privada y la mostró como una mujer afable e inteligente que sola intenta sacar adelante a sus hijos.
Para el académico de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, ?hay un secreto para explicar el fenómeno Bachelet y ese secreto es su vida, que se halla enlazada como ninguna otra a la historia del Chile de los últimos 30 años?.
Sostuvo que su vida también ?refleja la posibilidad de redención de toda una generación de chilenos que fueron de izquierda, que vivieron la dictadura a salto de mata y con el alma en un hilo, pero que no integraron nunca el panteón ni de los vencedores ni el de las víctimas. Esos que curaron sus heridas en silencio?.
Bachelet se convirtió este sábado en la primera presidenta en la historia de este país y en la cuarta en Latinoamérica en llegar al cargo a través de las urnas, luego de María Estela Martínez de Perón (Argentina) , Violeta Chamorro (Nicaragua) y Mireya Moscoso (Panamá).
sgf