Fue en 1978 cuando Jaime Escaba, luego de estudiar hotelería y turismo, ingresó al Restaurante Miguel, uno de los de mayor prestigio en comida libanesa.Ahí, el ahora empresario de origen árabe conoció las entrañas del negocio de comida y en 1988, a la muerte del dueño, aceptó la oferta de la familia Chabat para adquirir ir el establecimiento.
Unos años después, Jaime tiene dos locales de comida árabe, uno en Satélite y otro en San Jerónimo, pero sus metas van más allá. Pretende llevar sus productos a tiendas delicatessen o gourmet para ampliar la presencia de esta gastronomía en México.
El empresario, cuya casa matriz se ubica en el corazón de la colonia Roma, asegura que su lema es "calidad y servicio".
Pero afirma que el precio también se toma en cuenta, de ahí que una comida tiene un costo promedio de 200 pesos y los miércoles, días de buffet, el desembolso se reduce aún más.
Restaurante Miguel se fundó en 1944 por la familia Duek, de orígen libanés.
A partir de esa fecha, la especialidad de la casa fue el costillar de ternera relleno de carnero.
Jaime mantiene esa tradición y a ésta le sumó el arroz al horno, falafel y todas las variedades de kipe.
También se hacen fusiones de la comida árabe con la mexicana.
Dice que hay un creciente interés por este tipo de alimentos. "La gente que la conoce le gusta y regresa con amigos y familiares", destaca.
Antes, sólo acudían personas que tenían algún pariente libanés, pero ahora es del agradado de todo tipo de comensales.
"No es un tipo de comida que se cocine con un alto contenido de grasa, por lo que se puede consumir sin cargo de conciencia", refiere.
El empresario, que dedica más de 15 horas al día a su negocio, asegura que éste es una de sus principales y mayores satisfacciones. "Ver que la gente sale contenta no se paga con nada", afirma.