Aviso Oportuno inmuebles | empleos | vehículos | varios
Buscar en:
EL UNIVERSAL
El Universal
 
Cultura
Sandra Cisneros escribe para tender puentes .

Temerosa y escéptica de cómo será recibida en México, publica Caramelo, novela que aborda la odisea de una familia mexicanoestadounidense
- A   A   A +

Noelia Sastre
El Universal
Domingo 09 de noviembre de 2003

NUEVA YORK. Poeta, novelista y cuentista, Sandra Cisneros (Chicago, 1954) es una de las grandes voces de la nueva narrativa chicana, saludada por la crítica estadounidense como una escritora "absolutamente esencial" tras el éxito de La casa en Mango Street (1994), con 3 millones de copias vendidas en Estados Unidos. Esta semana publica en México su último trabajo,Caramelo (Seix Barral), con una mezcla de "miedo y escepticismo" ante la acogida de esta novela sobre una familia mexicano-estadounidense que cada año vive su particular odisea en un viaje de ida y vuelta desde Chicago hasta la ciudad de México.

Bajo la lúcida mirada de su protagonista, la niña Lala Reyes, Cisneros teje una novela llena de pasión, de vida, de trabajo, risas y música. Un cuento de pequeñas historias unas dulces, otras amargas dedicado a su padre y a todos los inmigrantes que, como él, luchan a ambos lados de la frontera.

¿Cómo definirás tu última novela, ?Caramelo??

Es un triángulo de amor. Un ménage à trois a la mexicana sobre un hombre, su mujer y su madre.

¿Qué esperas de su publicación en México?

Sinceramente, no tengo muchas esperanzas porque en México lee muy poca gente. Si fuera una telenovela la cosa cambiaría, pero un libro que critica, entre otras cosas, la manera en la que los mexicanos tratan a los indios y a la clase obrera...

La traductora, Liliana Valenzuela, es una poeta mexicana que vive en Texas. ¿Cómo vivieron el proceso de la traducción?

Por primera vez me dejaron escoger a la traductora y creo que el resultado es fantástico. Ella es poeta, condición necesaria para traducir este trabajo. Además, nos conocemos desde hace años, somos amigas y nos divertimos mucho trabajando juntas. Fue muy especial.

Esta es una novela de pasiones y de luchas. ¿Qué te ha llevado a escribirla? Todo empezó con el recuerdo de un viaje a Acapulco. Después quise dedicarlo al mundo de mi padre y me di cuenta, por la xenofobia que vivimos en Estados Unidos, de que esta es la historia de todos los inmigrantes.

Y nació de la tradición oral, tan característica del pueblo mexicano.

Sí. Yo soy poeta, pero me hice novelista porque me encanta escuchar a la gente. De hecho no encontré mis fuentes en bibliotecas, sino en casa, en mi antiguo barrio. Es curioso que muchos hayan fallecido y que la novela se publique justo después del Día de Muertos. La escribí para documentar una historia que se iba a perder, porque nunca se habla de mi padre ni de la gente como él, de lo que luchan y lo que sufren. Comencé este proyecto pensando en él y acabé dedicándoselo a toda su generación, tanto a los inmigrantes anónimos como a los que les hicieron felices: el humor de Wenceslao Moreno, el rostro de María Félix, la música de Agustín Lara... Quería que fuera un homenaje, honrar su memoria.

¿Cuánto tiempo buceando en la memoria?

Ha sido como una larguísimo y doloroso parto de nueve años. Comencé en 1988, en Oaxaca, grabando conversaciones en las que mi madre me contaba el éxodo de mis abuelos, campesinos, que dejaron Guanajuato tras la Revolución y llegaron a Estados Unidos para trabajar en el ferrocarril. También mi padre viajó del Distrito Federal a Chicago, pero él abandonó una cómoda vida de clase media para sumergirse en un mundo lleno de prejuicios, algo que nunca entendí.

¿Prejuicios?

Sí, prejuicios entre los mexicanos de Estados Unidos y los de México, entre los mexicanos y los estadounidenses... Muchos prejuicios.

¿Qué ha significado en tu vida y en tu obra la frontera?

El destino me llevó a la frontera. Quería huir de Chicago, no es una ciudad para pobres, niños o mujeres. Compré un boleto de ida y estuve más de un año viajando hasta que se me acabó el dinero y tuve que volver a Chicago. Después me ofrecieron un trabajo en Texas. Lo dejé pronto, pero alquilé allí una casa muy barata. Desde entonces vivo en San Antonio, que es como vivir en el tercer mundo, porque este es un estado muy pobre, aunque a primera vista no lo parezca.

?Caramelo? cuenta el viaje de ida y vuelta de una familia de inmigrantes mexicanos entre Chicago y ciudad de México. ¿Cómo recuerdas los viajes de tu infancia?

Como un viaje sin fin, pero en realidad sólo lo notaba en mi cuerpo. Cuando cruzábamos la frontera todo cambiaba: los olores, los sabores, la luz, el sonido de los zapatos contra el asfalto...

¿Y cómo te sientes ahora en México?

Este libro me ha tenido apartada de México los últimos siete años, pero me encanta ir, aunque los chicanos tenemos una extraña relación porque nos ven como a extranjeros. Con los gringos son más pacientes y generosos. A nosotros nos tratan como si fuéramos los primos pobres.

¿Qué has aprendido de esa mezcla con la que creciste?

Vivo en una eterna contradicción, por eso habito en la frontera. Todos somos hijos de un padre y una madre, amamos a los dos y nos sentimos parte de cada uno de ellos. Lo mismo ocurre con los países y por eso me gusta vivir en Texas, donde escucho y hablo tanto el inglés como el español.

¿Qué tienes de mexicana y qué de estadounidense?

De mexicana, que soy muy apasionada y celosa. Hoy mismo estreno una camiseta de Thalía que dice "Aléjate de mi hombre", y lo más curioso es que en la etiqueta es puede leer "fabricado en México con materiales de Estados Unidos". Es como yo, pero al contrario: fabricada en USA con componentes mexicanos. En cuanto a mi herencia estadounidense, soy muy franca y hago lo que me da la gana. Nunca presto atención al "qué dirán" que tanto preocupa en México.

Pero fuiste educada a la mexicana.

Sí, y siempre peleé con mi padre. Primero por buscarme un departamento sola cuando mis seis hermanos seguían en casa. Luego por viajar a Europa y mudarme a Texas, siempre nómada, como una gitana. Más tarde por no querer casarme... Luché porque mi padre me entendiera y al final lo hizo de la única forma que sabía, cuando me dieron los 255 mil dólares del premio de la Fundación MacArthur en 1995. Entonces me dijo "m`ija, no te vayas a casar que te quitan el dinero".

?Caramelo? hace referencia al color del rebozo que pasa de generación en generación hasta llegar a manos de la protagonista. ¿Cuál es su significado?

Soy hija de tapicero y siempre me han fascinado las telas, fueron parte de mi educación. Además, tengo mucha ropa, artesanía y libros de telas mexicanas. Quería conservar esa herencia y compartirla con los lectores.

Describes minuciosamente las casas mexicanas. ¿Por qué esa fijación con los espacios privados?

Soy muy fisgona y las casas de mi familia eran muy curiosas, muy diferentes a las que veía en las revistas, el cine o la literatura. Quería dibujar las casas de mis abuelos y mis tíos, esa costumbre hispana de llenar todos los huecos con telas, figuras, juguetes, cerámicas... La mayoría de tus protagonistas son mujeres.

Sí, porque es el mundo que conozco.

¿En qué situación se encuentran? ¿A qué retos se enfrenta el feminismo en el siglo XXI?

Mi feminismo es el de la lucha por los derechos de los pobres, de los hombres y mujeres ilegales, tratados como si fueran animales en Estados Unidos. Sufren y mueren sin defensa cuando lo único que piden es trabajo para comer. Creo que la causa más importante de nuestros días es la inmigración.

Creciste en un barrio pobre y ahora eres una escritora de éxito. ¿Cómo vives esta diferencia de clases?

La última vez que visité Chicago, la editorial me reservó habitación en el piso 28 de un lujoso hotel con vistas al lago. Desde allí veía el metro que yo misma tomaba hace años y que siguen tomando miles de inmigrantes. Eso me duele, porque los que limpian el hotel son mi familia, podrían ser mis padres.

Mi antiguo barrio está ahora lleno de elegantes condominios para los blancos, mientras los pobres se han tenido que mudar lejos del centro y viajar cada día para servir a la comunidad adinerada. El alcalde sólo mira por los ricos. ¿Por qué no ayudan? Vivo en el país más poderoso, pero en Texas matan a más prisioneros que en cualquier estado del mundo árabe. Los políticos construyen cárceles para llenarlas de negros e hispanos, para olvidarse del problema. No se preocupan por educar a nuestros hijos porque no son sus hijos. A los prietitos nos miran como al gran enemigo. Por eso vivo en la frontera, para denunciar. Necesitamos gente que no tenga miedo.

¿Por eso escribes?

Sí, para servir a mi comunidad, que son las mujeres cuando viví en Bosnia, los norafricanos cuando estuve en el sur de Francia, los inmigrantes que luchan por sus derechos en Estados Unidos. Siempre escribo por los más débiles. Para tender puentes en lugar de levantar muros en la frontera.

¿Y tus próximos proyectos? No sé con cuál empezaré, pero necesito escribir un libro de poemas después de esta intensa novela. También tengo pendiente una obra infantil y un manual sobre cómo enseñar a escribir.

 
DIRECTORIO | CONTÁCTANOS | CÓDIGO DE ÉTICA | PUBLICIDAD | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO | HISTORIA | ESTADOS FINANCIEROS
EL GRÁFICO | MINUTO X MINUTO | EL MUNDO | MÉXICO | ESTADOS | DF | FINANZAS | SOCIEDAD | PYMES | DEPORTES | SHOWBIS | LETRAS + ARTES | ESTILOS | CIENCIA | TECNO | MENÚ | AUTOPISTAS | DESTINOS | SALUD | TU DINERO | GUÍA DEL OCIO | DISCUSIÓN | MULTIMEDIA | VIDEOS © 2000 - 2010
Todos los derechos reservados. El Universal Compañía Periodística Nacional. De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.
EL UNIVERSAL | aviso-oportuno.com.mx | AGENCIA INTERNET | El Universal TV | CONEXIÓN RADIO | VE FUTBOL | tVa | EL UNIVERSAL EN YOUTUBE | CIRCULO UNIVERSAL | EL UNIVERSAL MÓVIL | LÉENOS EN RSS