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El precio de la acción de Cemex se hizo polvo en las últimas semanas.
Su valor está casi al mismo nivel que a finales de 2000: alrededor de
los nueve pesos por título en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).
Lejos está el 5 de junio de 2007, cuando el papel de la cementera
mexicana alcanzó su precio más alto en lo que va de la presente década:
41.76 pesos por cada uno.
Más lejos todavía está el atractivo rendimiento que generaron sus títulos entre enero de 2001 y el 28 de junio de 2007: 466%.
Su capacidad de generar ganancias a sus socios y accionistas es lo
que la hizo una de las empresas mexicanas más admiradas y demandadas en
los mercados de valores.
Su caso hace tiempo que llamó la atención entre investigadores del
ITAM y el IPADE, así como en universidades del extranjero. La razón:
Cemex fue capaz de hacer del cemento (un producto descubierto hace 2
mil años), un producto de primera necesidad. La base para lograrlo fue
eficiencia operativa sustentada en tecnologías de información.
Si bien su acción está barata, en realidad su valor es de 4 mil 600
millones de dólares (mdd), pero si se le suma la deuda, el precio
rondaría en los 15 mil mdd.
¿Alguien podría comprar a la cementera de forma hostil? No, de acuerdo con analistas y consultores.
Federico Hernández, socio de KPMG, afirma que las empresas mexicanas
están fuera de esos circuitos. “Es un tema para mercados más maduros”,
dijo.
Otro “pero” es su alta exposición en mercados que atraviesan
problemas como Estados Unidos y Europa, donde la perspectiva para la
recuperación se ve más allá de 2009.
“No tendría sentido hacer una oferta hostil por una empresa que
tiene un escenario complicado para los próximos años en los sectores
donde coloca sus productos”, observó Carlos González, analista de Grupo
Ixe.
En 1992, cuando Cemex compró a la española Cementos La Valenciana,
más de un inversionista puso en duda no sólo la compra, sino también el
liderazgo de Lorenzo Zambrano. El precio de la acción cayó a menos de
dos pesos en septiembre de ese año; el año lo había iniciado en poco
más de tres pesos.
Luego la firma empezó una carrera de adquisiciones que no paró en 15
años consecutivos. La especialidad de la casa fue detectar cementeras
que estuvieran en problemas financieros. El caso más reciente fue
Rinker, la cual entre abril y agosto de 2006 registró una sensible baja
en el precio de sus acciones, casi la mitad de su valor. La razón fue
el escenario poco optimista del mercado de la vivienda en Estados
Unidos, de donde procedían la mayor parte de sus ingresos. Cemex la
compró por 14 mil 200 mdd.
“Hoy quizás alguien podría comprar muchas acciones de Cemex porque
nunca podrías encontrarla más barata, pero no es tan fácil, hay
mecanismos de protección”, confirmó un asesor de inversiones.
Del 5 de junio de 2007 al cierre de la jornada bursátil de ayer, la
acción lleva una pérdida de casi 78% en su valor: ahora vale 9.35 pesos
cada título.