Washington . Jessica Cutler parecía una más entre las centenares de jóvenes que toman sus primeros empleos en alguna oficina del Congreso, pero su diario "en internet", con el seudónimo Washingtonienne , está en el centro del escándalo político-sexual de moda en Washington. La joven, de 24 años de edad, que hasta el viernes de la semana pasada era la subjefe de prensa del senador republicano Mike de Wine, había convertido su oficina en el centro de sus actividades, y su dirección de correo electrónico en contacto para lo que define como actividades colaterales.
"Hice 400 dólares en la hora de la comida", escribió en una de sus acotaciones diarias en el blog , una especie de página personal de internet.
"La mayoría de mis gastos son subsidiados por algunos generosos hombres mayores", escribió en su diario electrónico, que mantenía desde la computadora de su oficina, y en el que registraba las iniciales de sus aún escasos benefactores, normalmente funcionarios del gobierno del presidente George W. Bush y del propio Congreso (aunque no congresistas, que se sepa).
La identidad de Cutler fue revelada por otro blog , que bajo el título de wonkette , un término que en masculino (wonk ) es usado para describir a los más enfebrecidos intelectuales de la política en Estados Unidos, y que es dirigida por Anne Maria Cox, la directora de la revista de internet, y a su vez una joven con opiniones tan francas, aunque relatos más discretos que las de Washingtonienne .
La identidad de Cutler se convirtió en un micro escándalo, tanto por el hecho de que trabajara desde la oficina de un muy propio y puritano legislador conservador, como por las "revelaciones" sobre sus protectores, y por el hecho mismo. Cutler no tuvo problema en hablar con periodistas o permitir que su foto fuera publicada en The Washington Post .
Cutler, graduada de relaciones internacionales en la Universidad de Syracuse, restó importancia al "escandalito". Después de todo, "me asombra que la gente tenga algún interés en un escándalo sexual de tan bajo nivel", dijo al diario. "Si hubiera dormido con un congresista, tal vez, pero yo no soy nadie, y la gente de la que escribo tampoco es nadie".
Peor aún, dice, una chica fácil en el Congreso estadounidense no es la excepción, sino más bien la regla: "Muchas de mis amigas son peores que yo?" y en otra anotación: "Estoy segura que no soy la única que gana dinero de esta forma" en el Congreso.
El señalamiento de Cutler no asombra aquí, donde hay numerosos cuentos acerca de lo que pasa en el Congreso, aunque la franqueza con que lo hace parece haber cautivado a muchas personas, en lo que parece un creciente numero de círculos concéntricos que origina olas cada vez mas lejanas en vez de una simple y enorme salpicada.
Ciertamente ha habido escándalos mayores: de 1975 a 1976, el entonces poderoso diputado Wilbur Mills vio su carrera destruida luego de su relación con la desnudista argentina Anabelle Battistella, Fanne Foxe , con la que llegó a aparecer en el escenario del cabaret donde trabajaba; en 1977 Elizabeth Ray relató a The Washington Post que trabajaba para el influyente legislador Wayne Hays, aunque de hecho no respondía teléfonos ni sabía escribir a máquina, a cambio de lo que para entonces era un excelente salario de 14 mil dólares anuales.
Otros escándalos político-sexuales incluyen el relato del corrupto diputado que presumía de haber hecho el amor a su esposa en la escalinata del Capitolio. Él, John Jenrette, fue involucrado en un escándalo por corrupción, y ella, Rita, acabó en Playboy y en la película La Masacre de la Isla de los Zombis que más vale olvidar.