Letizia Ortiz, según una mexicana - El Universal - Estilos

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Letizia Ortiz, según una mexicana

Su amiga Olimpia Nájera habla de la estancia en nuestro país de la futura reina

Jueves 06 de noviembre de 2003 Sonya Valencia | El Universal

"Era una mujer ambiciosa de trato sencillo, con una personalidad muy fuerte a la que no le gustaban las galanterías de los mexicanos. Amiguera y extrovertida. Le encantaba la comida casera, bebía tequila, poco, y simpatizaba con el subcomandante Marcos."

Así define Olimpia Nájera García a Letizia Ortiz a quien conoció muy de cerca durante los cuatro meses que la novia del príncipe Felipe de Borbón, vivió en casa de su madre en Guadalajara.

Instalada en la sala de su departamento, ubicada por el rumbo del Hipódromo de las Américas, Olimpia relata, a EL UNIVERSAL, cómo era la futura reina de España, con quien convivió y a la que llegó a considerar su amiga.

"Era una chava muy agradable y segura de lo que quería. Sus objetivos los tenía muy definidos, y . aunque vino a Guadalajara sólo a estudiar, en la universidad empezó relacionarse buscando gente conocida que la metiera a trabajar."

¿Cómo llegó a tu casa? Mi primo Iván, quien trabajó con un hombre español, conoció a una chica que se llamaba Blanca, y, aunque mi mamá no se dedicaba a alquilar cuartos en la casa, se lo alquiló a ella porque no tenía donde vivir. Blanca a su vez era amiga de Letizia, así que cuando ella iba a llegar se comunicó con nosotros para que le rentáramos el cuarto que tuvo Blanca.

¿Cómo era el cuarto?

Era grande, totalmente alfombrado, con servibar y una pequeña sala, era una especie de suite, que por cierto ella siempre tuvo muy ordenada. La renta que pagaba era de 2 mil pesos."

¿Cómo vestía?

Le encantaban los pantalones Levis y de hecho casi nunca se los quitaba. Tenía el pelo largo, era muy delgada y cuidaba mucho su alimentación.

¿Cómo era tu relación con ella?

Platicábamos mucho, era muy extrovertida. Además usaba un vocabulario poco usual para nosotros. Por ejemplo, tenía mucho la palabra coger y muchas otras que para los mexicanos son groserías, así que siempre le corregimos el vocabulario.

¿A qué hora se levantaba?

No tenía un horario fijo, casi nunca se despertó tarde porque le encantaba conocer la ciudad e informarse. Le llamaba la atención todo lo relacionado con Chiapas y Marcos. Tenía ganas de entrevistarlo porque para ella era toda una personalidad.

¿Era una chica arreglada?

Siempre. No se pintaba mucho porque era tan bella que no lo necesitaba. Era muy natural.

¿Cómo fue que se hicieron amigas?

Llegó a la casa y cómo éramos de la edad, empezamos a platicar de nuestras vidas, aunque para sus cosas personales siempre fue muy introvertida, me dijo que tenía una hermana, pero jamás me habló de sus padres.

¿A dónde salían a divertirse?

Ibamos a los restaurantes y también a los bares. Yo le presenté a todos mis amigos. También íbamos a Tlapepaque, a comer nopales con queso.

¿Se dice que era ambiciosa?

Era muy firme, tenía muy definidas sus metas en la vida. Lo que quería lo obtenía. Sí en realidad era ambiciosa, pero en el buen sentido de la palabra porque siempre ambicionó llegar alto.

¿Era simpática?

Sí, demasiado. Le encantaba hacer amigos y con su personalidad tan fuerte impresionaba a la gente. Era muy guapa y llamaba la atención de todos los chicos. Recuerdo que una vez fuimos a un bar y llegó el mesero a prenderle un cigarro y grito: "Tía, coño, pero cómo me van a prender una cigarro no estoy inválida." En el momento en que mi amigo pagó la cuenta, también se exaltó y dijo: "¡A mí no me gusta que me paguen nada. No quiero compromisos con nadie!" La demasiada cortesía con las mujeres no le gustaba."

¿Durante el tiempo que estuvo en tu casa le conociste un novio?

Peleaba con un novio que tenía en España. A lo mejor ese novio fue el marido.

¿Tenía muchos pretendientes?

Sí, pero no se le acercaban porque les daba miedo, como la veían tan segura suponían que les iba decir que no.

¿Te comentó en algún momento que se iba a casar con un príncipe?

No, jamás. Considero que en aquel entonces ella tampoco se lo imaginaba; te puedo asegurar que nunca le pasó por la mente, aunque le gustaba superarse.



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