Ma. de los Ángeles Velasco / Corresponsal
El Universal
Cancún, Quintana Roo
Lunes 24 de octubre de 2005
00:18 "Yo soy un sobreviviente de Wilma", reza la leyenda de las playeras que aquí se empiezan a comercializar y que se cotizan en 100 pesos.
Así, algunos habitantes de este lugar tratan de recuperar su economía, y en las atrofiadas calles aledañas a los hoteles se empieza a recobrar el dinamismo.
Las playeras vuelan en muy poco tiempo, y los visitantes, tanto nacionales como extranjeros, compran varias para llevarlas a sus familiares y amigos.
Luego de haber pasado 48 horas dentro del hotel, que se habilitó como refugio durante la emergencia por el huracán Wilma, los visitantes salieron a tomar sus propias fotos de la magnitud de la tragedia.
Sin embargo, se quejan de la falta de ayuda y la desinformación en que se encuentran.
En medio del sofocante calor, caminan y observan la magnitud de la tragedia que dejó aquí Wilma.
Muchos deambulan por las calles, por primera vez, tras el embate del meteoro que castigó duramente a su hotel.
Cabe hacer notar que las comunicaciones dentro del centro de Cancún están interrumpidas desde el viernes por la tarde, cuando los vientos de más de 300 kilómetros por hora empezaron a azotar a la ciudad.
Tampoco hay energía eléctrica y en las habitaciones de los hoteles de cinco estrellas y de gran turismo no disponen de aire acondicionado.
Por si fuera poco, el agua potable empieza a escasear, y los nauseabundos sanitarios se han vuelto un lugar indeseable.
Por todos lados se pueden observar los estragos de esta ciudad y la inundación que alcanzó el metro y medio de altura.
La recomendación en los hoteles es que los turistas no salgan de los refugios, por temor a que sean víctimas del pillaje que se ha desatado en toda la ciudad.
dm