Ixtlixóchitl Ramírez sabía que quería una papelería, en dónde la ubicaría y los servicios adicionales para el cliente. "Al principio me dediqué a vender lencería porque no tenía los suficientes recursos para abrir un local", asegura. Casada y con dos hijos, Ixtlixóchitl dice que después de su primer negocio, adquirió una fotocopiadora usada e instaló junto con su marido su centro de copiado.
Los recursos se obtuvieron a través de una Sociedad Financiera de Objeto Limitado (Sofol). La cantidad fue pequeña pero suficiente para iniciar abrir el establecimiento.
"Mi esposo es técnico en fotocopiado, de ahí el interés por tener una papelería".
Luego, abrió la accesoria y ésta se acondicionó para incluir todos los elementos necesarios, comenta.
Unos años después, esa pequeña papelería ahora tiene hasta máquinas de videojuegos.
Y va por más. La empresaria pretende ampliar el negocio y vender refacciones para fotocopiadoras, con la ayuda de su esposo, quien es especialista en la materia.
Conocimiento
Ixtlixóchitl Ramírez asegura que con el paso del tiempo entendió que este tipo de comercios tiene temporadas bajas y altas, por ello, trata de complementarlo con otros servicios como regalos, videojuegos, algunas chacharitas y dulces, lo que le permite balancear sus ventas y no padecer por falta dinero a lo largo del año.