15:03 Este pequeño puerto, el más alejado de la costa yucateca y ubicado al Oriente del estado, es castigado con rudeza por el paso del huracán Wilma.
A pesar de ello, alrededor de 200 personas que se negaron a salir del lugar, continúan soportando los vientos huracanados, la caída de árboles, postes y anuncios.
Los techos de lámina de cartón de las humildes viviendas son lanzados al aire por las ráfagas que azotan de manera inmisericorde a todo este lugar.
La carretera de Tizimín que conduce hasta este lugar se bloqueó desde temprana hora, cuando se sintieron los primeros efectos de Wilma que traía categoría tres, pero que aún así ocasionó la caída de grandes árboles y letreros.
Elementos de Protección Civil y del Ejército de inmediato se dieron a la tarea de retirar troncos, grandes ramas y la hojarasca para librar el paso.
Estos trabajos se tuvieron que hacer a toda prisa, ya que se suscitó una emergencia cuando una de las mujeres que decidió quedarse en el puerto empezó a sentir los síntomas del trabajo de parto, y pronto daría a luz.
Las rachas huracanadas de Wilma están afectando esta tarde a unos 18 municipios del oriente de Yucatán, y sus secuelas alcanzarían a otros 53 poblados, ubicados en la llamada franja de riesgo ante el diámetro que presentaba el meteoro.
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