Realizan Conteo en Chiapas pese a obstáculos
Ascienden entrevistadores del INEGI a El Ocotal, una colonia en el cerro Huitepec a dos mil 500 metros de altura, con una mochila al hombroDesafiando sus propias limitaciones, lo agreste del terreno, la falta de visibilidad y la desconfianza de la gente, VÃctor Hugo Vieyra Santamarina se dispone a poner aquà su granito de arena en el II Conteo de Población y Vivienda 2005.
Montado en una pequeña y destartalada motocicleta, este encuestador del INEGI asciende a El Ocotal, una colonia de esta pintoresca comunidad en el cerro Huitepec a dos mil 500 metros de altura, con una mochila al hombro.
En el interior de la alforja lleva los formularios para registrar datos de todos y cada uno de los habitantes de esta comunidad en la que desde sus verdes praderas, cuando la bruma lo permite, se observa el Valle de San Cristóbal y los tejados centenarios de esa ciudad.
Para este encuestador, uno de los miles que apoyan la labor que da identidad a la demografÃa de México, en este II Conteo de Población 2005 es importante ir hasta el último rincón porque "sólo asà se sabrá cuantos somos".
Por ello no le importa lo empinado de la cuesta, la niebla ni el recelo y desconfianza de los nativos de esta región que cuestionan y evaden todo lo que les resulta desconocido.
Seguido de cerca en su recorrido por los altos de Chiapas, Vieyra Santamarina con alegrÃa, respeto, amabilidad...y precaución toca la puerta de tablas de una humilde casa en la que hay una pequeña tienda que abastace los antojos de los niños y las necesidades de humildes familias.
Doña LucÃa, de quien posteriormente se sabrÃa es la jefa de la casa, responde al toquido de VÃctor y con el rostro amable accede a contestar el cuestionario.
Sin embargo, de inmediato adopta una actitud muy común entre los habitantes de las comunidades alteñas cuando son abordados por personas cuyo rostro no forma parte de su cotidianidad, y es la precaución ante lo desconocido.
A la primera pregunta, que no se anota en la hoja, sobre ¨quién es el jefe de la casa, LucÃa, fingiendo que ella es otra persona, y que la "señora de la casa no está", dice que ella, sin embargo, puede atender al emisario del Instituto Nacional de GraografÃa e Informática (INEGI).
Y asà sucedió, amablemente fue respondiendo una a una las preguntas: ¿Cuantos años tiene doña LucÃa?, ¿sabe leer?, ¿sabe escribir?, ¿qué estudios tiene?, ¿hasta qué año de la primaria estudio?, ¿quien más vive en casa?.... todas las preguntas fueron respondidas.
A veces con monosÃlabos, o con respuestas incompletas y en ocasiones sin mayor información, responde LucÃa. Ella se guardó los apellidos de la familia y según las indicaciones, VÃctor anota solamente el nombre, pero sabe que poseteriormente resgistrará los incidentes de la entrevista.
"Es muy común que no den su nombre completo", comenta VÃctor pero hace lo posible para obtener la mayor información siempre con pleno respeto para no tener incidentes en las comunidades que a veces responden con agresiones ante lo desconocido.
Para trabajadores como VÃctor, resulta a veces bastante riesgoso realizar este tipo de tareas y muchas instituciones han optado por "enlaces" que son trabajadores uriundos de las comunidades, para que expliquen en su lengua indÃgena materna de lo que se trata.
Constantemente, los trabajadores son retenidos, amarrados, golpeados o vejados por los habitantes y quienes han resultado más afectados son empleados de la Comisión Federal de Electricidad, "pero hasta ahora no he tenido ningún incidente" comentó el encuestador.
Amable, pese a su reserva, Doña LucÃa ofrece una botella de agua a VÃctor como signo de confianza y de que la información que ha proporcionado es suficiente.
El ofrecimiento es de mucho valor pues en primer lugar se trata de una persona que es jefe de familia porque su esposo, aceptó, ya falleció, pero también porque es una familia muy sencilla.
Una familia que depende de su trabajo y del de dos de sus hijos quienes tienen que caminar media hora para poder tomar el transporte colectivo y asistir a su trabajo de lunes a sábado.
No más de quince minutos toma a VÃctor llenar el cuestionario que, al igual que otro encuestador, Alejandro Cabrera, censaron a casi la totalidad de las colonias ubicadas en las faldas del "Hitepec" en la primera semana de esa labor.
Alejandro Cabrera, por su parte, ya peina el bigote totalmente blanco por las canas, y también muestra su rostro más amable con los pobladores de la región para aplicar las entrevistas.
Según él, "es importante que la gente a primera vista tenga confianza, por eso hay que sonreir y saludar" explicó quien también concuerda con VÃctor en afirmar que de esa forma no tienen ningún problema.
Para los dos, la primera semana semana fue difÃcil porque sufrieron las inclemencias del tiempo.A ambos les tocó trabajar en la zona más húmeda del valle.Según datos del Instituto de Historia Natural de Chiapas, la "cuenca del Huitepec" absorbe el agua necesaria para abastecer a once municipios de los Altos de Chiapas.
Por eso no es extraño que tengan que atravezar constatemente arroyos cristalinos; tampoco lo es que hayan tenido que realizar su trabajo con vestimenta especial la semana pasada por las lluvias que azotaron esta entidad.
Empero, sonriente VÃctor Vieyra afirmó: "Vamos a terminar a tiempo" al recordar que fue contratado y capacitado para realizar esta importante labor para todos los mexicanos.
El y su compañero tienen la misión de encuestar la zona poniente del Valle de Jovel, o sea San Cristóbal de Las Casas, y las próximas semanas estarán ya en las partes más bajas del Huitepec.
"Va a ser más fácil allá abajo, pero aunque no lo fuera vamos a realizar el trabajo con voluntad", dijo VÃctor al tiempo de poner en marcha su motocicleta y dirigirse a la próxima casa habitación en la que con toda seguridad será atendido por otra madre de familia.
Ello, pues por la dificultad de acceso a la comunidad, los hombres que trabajan en la ciudad regresan tarde al terminar su jornada laboral...tal como él.
alcr


