A pesar de no dormir por el miedo, hay que ir hoy a trabajar
Eran las 10:00 de la noche y los vientos empezaron más fuertes que de costumbre, te entra el pánico, no sabes qué va pasar, los vidrios vibran, la luz se va...Desde la mañana del sábado, Wendy MartÃnez empezó a prepararse para la llegada del huracán Emily, compró pilas, lámparas y vÃveres por si tendrÃa que quedarse en casa.
Cada año los habitantes de Cancún esperan que un huracán les pegue, abarrotan las tiendas de autoservicio, tapean sus casas con madera y pegan cinta canela por todas las ventanas.
Wendy y su pareja Roberto llegaron al destino turÃstico hace dos años y medio, provenientes del Distrito Federal, platican que durante su estancia en esa zona de Quintana Roo, ya han pasado desde la tormenta Claudete hasta la amenaza de Iván, que nunca llegó a pisar Cancún.
"Ahora fue diferente, eran las 10:00 de la noche y los vientos empezaron más fuertes que de costumbre, te entra el pánico, no sabes qué va pasar, los vidrios vibran, la luz se va y la radio te va avisando que ya viene, que ahora sà ya viene?, narra Wendy.
El huracán Emily con categorÃa cuatro, impactó las costas de Quintana Roo alrededor de la medianoche del domingo, disminuyendo su potencia hasta llegar a categorÃa dos, con dirección hacia el Golfo de México.
Wendy explica a EL UNIVERSAL online que sà hubo momentos de mucha tensión, pero quizás lo más grave es que la ciudad no está preparada para una fenómeno de esta naturaleza.
?Exactamente cuando los vientos empezaron más fuertes, alrededor de las 10:00 de la noche, Radio Ayuntamiento (estación del municipio) salió del aire, dejó de dar los reportes de cada hora sobre la trayectoria de Emily. Todo entonces fue silencio, no sabÃamos qué hacer, si ya habÃa pasado todo, si podÃamos salir, si habrÃa que evacuar?.
Y es que la planta de energÃa instalada por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para apoyar a Radio Ayuntamiento no resistió, según relataron fuentes oficiales. La estación radiofónica restableció su señal hasta las 06:00 horas de hoy.
Entonces Wendy tuvo que llamar al Distrito Federal para que sus familiares en México le fueran diciendo que dirección iba tomando el huracán, sin luz, sin radio. Tan sólo con su celular iba teniendo contacto con amigos y familiares.
Los mensajes por celular en ese momento se convirtieron primordiales para saber qué hacer, entre amigos y conocidos se iban informando y haciendo compañÃa en medio de la lluvia, la noche y los fuertes vientos.
A pesar de que no durmieron por el miedo, hoy ya es otro dÃa y tienen que ir a trabajar, Roberto es encargado de un restaurante de la zona hotelera, ?ya me hablaron mis jefes y me dijeron que ya están regresando a los turistas a los hoteles, que sà va ver movimiento?.
Por su parte, Wendy declara que no sabe cómo le va hacer para ir a su trabajo, ya que la avenida Colosio una de las principales en la ciudad está deteriorada y tiene que cruzar por ahÃ, pero ya también le hablaron para que no falte.
La vida sigue en Cancún, el sol empieza asomarse de momentos, y los turistas aunque tienen un metro de duna por el alto oleaje y palmeras tiradas por todas partes, aprovechan del calor, las albercas y la barra libre de los hoteles para proseguir con sus vacaciones.
grg


