14:48 Cerca de las nueve de la mañana ahí estaban los de siempre, los acarreados con sus grandes pancartas, los pequeños líderes pasando lista y repartiendo tortas y refrescos, pero esta vez también estaban los ciudadanos, que llegaron en contingentes familiares, con los hijos, la abuelita y hasta con el perro... ahí estaban todos los tipos de chilangos y esta vez eran muchos más que los primeros.
La marcha fue tomada por los capitalinos y a pesar de que los políticos la intentaron encabezar, con los líderes perredistas y los gobernadores de este partido al frente, estos fueron quedando atrás, en medio de una multitud que se extendió alrededor de las 11 de la mañana del Museo de Antropología al Zócalo capitalino.
Uno de los manifestantes intentó calcular la magnitud de la marcha y se atrevió a dar una cifra. ?Yo creo que somos unos cinco zócalos?. Otro simplemento dijo: ?Somos un chingo?.
Debido a que las consignas fueron excluidas de la Marcha del Silencio, las pancartas y las expresiones visuales le dieron ruido a la manifestación: así que cubrebocas con un moño tricolor impreso, miles de pancartas, un caballo de Troya hecho con guacales, máscaras y hasta perros con correas tricolor y arropados con camisas a favor de AMLO, gritaron lo que esta vez no se pudo gritar.
Las consignas en grandes mantas firmadas con las siglas de las agrupaciones perredistas, fueron superadas por las pancartas hechas a mano con las leyendas improvisadas: ?Sr. López, el Sr. Ortiz lo apoya?, ?Peje El Toro para presidente?, ?Pejecito, te amo desaforadamente? y hasta en una de ellas estaba la que utilizaría horas más tarde el mismo Andrés Manuel López Obrados en su discurso en el Zócalo: ?Sufragio efectivo, no descalificación?.
La Marcha del Silencio fue más bien del murmullo, aderezada con los gritos de los ambulantes que vendían desde tazas o camisas con la imagen, no de un rockstar, sino con la de López Obrador, hasta de los vendedores de Chapultepec que abandonaron a sus clientes del zoológico y acompañaron a la multitud para venderle tacos, chicharrones, tortas, tostadas y refrescos...
Ya cerca de la una de la tarde, la retaguardia de la marcha aún se encontraba a la altura del Ángel de la Independencia y AMLO ya realizaba su discurso. Resignados a no llegar al Zócalo, algunos decidieron acercarse a aparatos de televisión y radio de los puestos ambulantes o establecimientos comerciales para escuchar el discurso y dar por terminada su protesta.