Acompañan miles de jóvenes al Papa en su agonÃa
Se convierte la Plaza de San Pedro en el centro de peregrinaje por Juan Pablo II; se congregan personas debajo de su departamento en el Vaticano; esperan el desenlaceLa Plaza de San Pedro del Vaticano se ha convertido en un centro de peregrinaje al que acuden miles de fieles a rezar por el Papa y acompañarle en su lenta agonÃa.
Con las primeras luces del alba de hoy los ciudadanos comenzaron a llegar de nuevo a las inmediaciones de la explanada vaticana, donde anoche más de 60 mil personas respaldaron con su presencia a Karol Wojtyla, que ha hecho del acercamiento a los fieles una constante de su pontificado.
Los religiosos, turistas y curiosos que abarrotan el lugar vuelven irremediablemente la vista hacia el Palacio Apostólico vaticano, situado a uno de los lados de la monumental plaza y donde se extingue la vida del Juan Pablo II.
Desde familias enteras con rosarios, hasta monjas que aguardan en silencio con el oÃdo pegado a un transistor, a la espera de noticias sobre el jefe de la Iglesia Católica, la Plaza de San Pedro se ha convertido en un reflejo de la ansiedad y tristeza de millones de católicos de todo el mundo.
El flujo incesante de fieles promete convertirse en una auténtica oleada, por lo que las autoridades italianas ultiman los preparativos para afrontar la situación, con medidas similares a las adoptadas en otras ocasiones en las que el Vaticano ha sido centro de peregrinaje.
A los carabineros (policÃa militarizada) que habitualmente vigilan la zona se han sumado miembros de la guardia municipal y de la PolicÃa, y se han desplazado a la zona algunas ambulancias por si se presenta algún caso de urgencia dada la extraordinaria afluencia de personas.
La Cruz Roja italiana ha anunciado que en las próximas horas colocará dos carpas sanitarias en las inmediaciones del Vaticano.
Mientras tanto, al aeropuerto romano de Fiumicino han empezado a llegar, junto con los habituales turistas, centenares de peregrinos que se dirigen directamente a rezar a la Plaza de San Pedro.
"Estamos viviendo estas horas con gran ansiedad; estamos cerca del Santo Padre y sufrimos con él", señalaba a medios italianos la argentina Paula Corrias, recién llegada a la capital.
En el mismo aeropuerto, una decena de jóvenes llegados desde Madrid para unirse a las oraciones por el PontÃfice mostraba su esperanza en que su agonÃa no se prolongue demasiado.
Aunque los extranjeros son muchos, lo cierto es que la mayorÃa de los presentes en las inmediaciones de la Santa Sede son italianos, buena parte de los cuales procedentes de otras ciudades del paÃs.
Para evitar que la situación se desborde, la compañÃa nacional del ferrocarril, Ferrovie dello Stato, ha incrementado el personal en las salas operativas y en las oficinas de asistencia al cliente de las diferentes estaciones del paÃs.
La tensión se palpa a su vez entre los cientos de periodistas de los distintos medios de comunicación de todo el mundo que desde hace más de 24 horas montan guardia alrededor de la Plaza de San Pedro.
De forma discreta, las autoridades que vigilan la zona impiden a los reporteros y fotógrafos pasar a la explanada para entrevistar a los fieles que rezan, por lo que la mayorÃa retransmiten desde las cercanÃas o balcones, estratégicamente apostados en edificios de la zona.
A primera hora de la mañana varios obreros han comenzado a desmontar el altar provisional que generalmente permanece instalado en las escalinatas de la BasÃlica de San Pedro.
Mientras que algunos medios consideran que la retirada de ese escenario se hace de cara a las eventuales exequias del PontÃfice, que tendrÃan lugar en la BasÃlica, otros señalan que el objetivo es, simplemente, dar mas espacio a los fieles.
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