13:05 A las tres de la tarde locales, comenzó la histórica corrida, que presentó a dos diestros españoles, Ignacio Ramos e Iván García, y al ecuatoriano Guillermo Albán lidiando toros de la ganadería mexicana La Soledad.
A diferencia de lo que sucede en la fiesta brava en el resto del mundo, no mataron a los toros frente al público. El director de la empresa organizadora, Zhu Weifeng, consideró que podría molestar a los asistentes.
Esta corrida se realizó como parte de una muestra cultural española en territorio chino ante 6 mil personas en un aforo construido con capacidad para 10 mil.
Zhu Weifeng declaró al diario El País que su objetivo fue mostrar a los ciudadanos chinos esta belleza de la cultura española.
?En Shanghai hemos vivido este arte desde hace más de 100 años, en la música, en la pintura, en la ópera, pero nunca ha habido la oportunidad de presenciarlo en vivo?, dijo al diario español.
El público chino que acudió al evento se animó con la actuación de los banderilleros, que llevó al público a sacar pañuelos blancos.
Sin embargo, la labor de los picadores provocó sustos, asegura la publicación española, pues los caballos eran más ligeros de lo habitual y provocaba que fueran levantados por los toros con mayor facilidad.
Cuando llegó la hora de matar, en lugar de espadas se simuló la suerte con una banderilla blanca, con lo que se daba por terminada la lidia y los toros eran regresados al corral donde eran sacrificados.
Algunos de los asistentes decidieron abandonar el lugar a media corrida, menciona El País, asegurando que ya habían tenido suficiente, mientras otros se mostraban más entusiasmados como Wang Yueyue, una joven de 21 años, quien dijo al diario español ?Es apasionante, mucho mejor que en televisión. Pero me hubiera gustado que ejecutasen la faena hasta el final.