Los directores de Seguridad Pública de Huixquilucan, Naucalpan, Atizapán y Naucalpan reconocieron que la aplicación del alcoholímetro en el Distrito Federal ha generado un efecto "cucaracha" hacia estos municipios de bebedores que buscan divertirse sin ser sancionados, a pesar de que el artículo 196 del Código Penal de la entidad establece como delito el conducir en estado de ebriedad.
Indicaron que ahora es más frecuente encontrar automovilistas en estado de ebriedad en zonas como Interlomas, Tecamachalco, la Zona Esmeralda y Ciudad Satélite.
Ante esto, el director de Seguridad Pública y Tránsito de Naucalpan, Martín Riestra, informó que afinan un acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera (Canirac) para aplicar un programa denominado Ni Una Copa Más, a fin de que sean los restauranteros y propietarios de bares los que adquieran alcoholímetros y sometan a sus clientes a la prueba al salir de sus negocios.
"Hay disposición de la Canirac para que sus clientes depositen las llaves de sus vehículos al ingresar a restaurantes y bares, para que si al salir no pasan la prueba del alcoholímetro sean enviados a sus casas en taxis registrados, cuyo costo sería pagado por los restauranteros", quienes se comprometerán además a resguardar los autos de los parroquianos hasta el día siguiente, indicó Riestra.
Este programa empezaría a aplicarse antes de diciembre, una vez que el gobierno local y el cabildo lo aprueben.
Además en Naucalpan, elementos de Tránsito establecerán reductores de velocidad con conos anaranjados y cierre de carriles para obligar a los automovilistas a no manejar a más de 60 kilómetros por hora durante las noches y madrugadas en vialidades como Periférico norte, Lomas Verdes, Gustavo Baz, Primero de Mayo y Fuentes de Satélite, en especial los días en que se incrementa el consumo de alcohol.
Programas similares contemplan autoridades de Tránsito de Huixquilucan y Atizapán, quienes señalaron que no pueden detener el libre tránsito de vehículos.