17:44 La arquidiócesis de Tucson, en Arizona, se ha convertido en la segunda de Estados Unidos en acogerse a la ley de quiebra, tras haber sido bombardeada en los últimos años por demandas de víctimas de abuso sexual por parte de sacerdotes.
La arquideócesis considera que declararse en quiebra "representa la mejor oportunidad para sanar y compensar de manera justa a aquellos que sufrieron abuso sexual por trabajadores de su diócesis", según escribió el obispo Gerald Kicanas en una carta a sus parroquianos.
En una segunda misiva, dirigida a las víctimas de abuso sexual, el religioso subrayó que les ofrecía disculpas por las atrocidades que padecieron y les aseguró que con esa medida, la arquidiócesis no estaba intentando evitar las responsabilidades económicas hacia los demandantes.
"Quiero que sepan que no he tomado este paso para evitar la responsabilidad de lo que les pasó a ustedes o que intento esconder algo", escribió el obispo.
Cabe recordar que en 2002, la diócesis llegó a un acuerdo de compensación económica con diez hombres que alegaron haber sido víctimas de abuso sexual por sacerdotes locales durante los años 60, 70 y 80.
La suma del acuerdo no fue revelada, pero los expertos legales estiman que pudo haber alcanzado los 16 millones de dólares.
Ese acuerdo "vació los recursos de la diócesis y la puso en una seria situación de endeudamiento", escribió Kicanas.
"Dios nos guiará en este difícil periodo", añadió.
¿Evasión
En julio, la arquidiócesis de Portland, en Oregon, al noroeste del país fue la primera en declararse en quiebra, para evitar dos demandas por abuso sexual de sacerdotes.
El arzobispo de Portland John G. Vlazny indicó que no tenía más opción de recurrir a la ley de quiebras antes de que comenzaran dos juicios contra la Iglesia católica.
En uno de los casos, la demanda contra la Iglesia de Portland se elevaba a 130 millones de dólares, mientras que en la otra se pedían 25 millones de dólares en compensación por los daños.
Al ampararse en la ley de quiebras, los juicios contra la empresa o instituciones quedan interrumpidos y se resuelven en posteriores instancias judiciales.
Muchos críticos alegan que con esta decisión la arquidiócesis intenta evitar o al menos postergar acuerdos financieros con las presuntas víctimas.
Al mismo tiempo evita que escabrosos detalles sobre los abusos sexuales a niños salgan a la luz, en particular, cuando la mayoría de las veces los altos jerarcas de la Iglesia estaban al tanto de los abusos y se limitaban únicamente a trasladar a los sacerdotes acusados del crimen de una parroquia a otra.
Para evitar declararse en bancarrota, la arquidiócesis de Boston -que enfrentó más de 450 demandas de abuso- clausuró 70 de sus 357 parroquias en 2002, vendió 18.000 hectáreas a la Universidad de Boston y una mansión de cuatro pisos donde residían los mas altos funcionarios de la Iglesia.
adf