Después de escuchar el nuevo sencillo de Luis Miguel, "El viajero", más que llegar a una conclusión sobre esta nueva "aventura" (en estudio) suya en el género ranchero o sobre el exaltado y oportunista nacionalismo de la letra, surgen un par de preguntas: ¿qué grupos o cantantes escuchará Luis Miguel en sus ratos libres? ¿Qué discos lleva en el tocador de CD de su lujoso Mercedes?
Con el beneficio de la duda latente, lo más seguro es que cuando pasea por Sunset Strip en Los Ángeles o Rodeo Drive en Miami no lleve en el estéreo a todo volumen al Mariachi Vargas de Tecalitlán, a Vicente Fernández o alguno ranchero de Juan Gabriel; aunque tampoco parece que escuche el último de Coldplay, Robbie Williams, Tiziano Ferro o Aleks Syntek.
Lo anterior viene a colación para hablar de su nuevo sencillo porque es imposible dejar de preguntarse qué hace Luis Miguel grabando discos que no son los suyos y dejando de hacer aquellos en donde su innegable talento, voz y personalidad podrían lucir, y ubicarlo como un cantante vanguardista, y no como el estancado y prematuramente viejo en que se ha convertido, a sus 33 años.
"El viajero" es una canción ranchera que a pesar de su letra, que parece más bien un encargo de la Turismo (aunque en términos de mercado muy oportuna para que salga en estas fechas patrias, y más si está cantada por Luis Miguel), cuenta con buenos arreglos y calidad de ejecución, pero que no se presta para que luzca.
Pero más allá de la canción, y a reserva de esperar escuchar el disco completo, no se trata de que esté mal que Luis Miguel cante ranchero, sino del hecho de que insista en repetir fórmulas ya gastadas y conformistas en lugar de arriesgar y ofrecer un pop (que es lo suyo) fresco y actual, ahora que aún está en buen tiempo.
Seguramente "El viajero" va a ocupar los primeros lugares de popularidad y cuando salga el disco va a vender varios cientos de miles de copias. Sin embargo, es una lástima que un cantante con el talento de Luis Miguel se desperdicie a sí mismo de esa manera, cuando su nombre podría ser una referencia por lo que es y no por lo que fue. Quizá si alguien le regalara CD de buen pop actual (a él y a sus asesores) y se nutriera de ellos, o eligiera buenos compositores contemporáneos, tendríamos de nuevo a aquel Luis Miguel que proyectaba actualidad y frescura en los 80 y 90.