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Texto íntegro del mensaje (segunda parte)

Texto que distribuye la Presidencia en su página de Internet

Jueves 02 de septiembre de 2004 El Universal00:00

Desde 2001, el FONACOT ha otorgado más de un millón 200 mil créditos a los trabajadores. Al finalizar este año, el monto de los créditos otorgados por esta administración ascenderá a 10 mil 800 millones de pesos, cifra que supera, en términos reales, lo otorgado en sus primeros 27 años de historia. Para alcanzar una democracia integral, debemos seguir fortaleciendo la labor de las instituciones creadas en beneficio de los trabajadores.

La estabilidad económica es fruto de una política fiscal responsable, que fortalece los ingresos públicos y evita el derroche. Al finalizar 2004, la captación fiscal se incrementará en un punto porcentual como proporción del PIB con respecto al año 2000, ubicándose en 11.6 por ciento. El padrón de contribuyentes ha crecido 30 por ciento en relación a 2000. Esto quiere decir que muchos de quienes no pagaban impuestos contribuyen hoy a las obras que realizan los tres órdenes de gobierno en beneficio de los mexicanos.

Hemos orientado cada vez más recursos para atender las demandas de la ciudadanía. Entre 2000 y 2004, ha aumentado 45.2 por ciento, en términos reales, el presupuesto destinado a superación de la pobreza; 8.8 por ciento a educación; 14.3 por ciento a salud; 33.8 por ciento al campo y 24.3 por ciento a seguridad. Aplicamos también un criterio que propicia el desarrollo armónico de la Federación, con un aumento de 17 por ciento, en términos reales, en las transferencias a los estados.

En contraste, ha disminuido en 17.3 por ciento real el gasto de operación para actividades burocráticas y de apoyo administrativo. También hemos reducido el déficit fiscal de uno por ciento ?como proporción del PIB? en 2000, a 0.3 este año. En 2006 buscaremos el equilibrio. Como gobierno, estamos cumpliendo nuestra parte para mantener una economía estable y sólida.

La política fiscal se complementa con una política monetaria responsable. La labor del Banco de México ha sido ejemplar.

En materia de deuda, desactivamos un conflicto que pudo tener graves efectos. Me refiero al vencimiento de la mayoría de los pagarés que el gobierno anterior firmó durante la crisis financiera de 1995. Logramos reducir en 116 mil millones de pesos el costo de las obligaciones que heredamos del rescate bancario.

Hemos reducido también la deuda externa como proporción del producto interno. En octubre, se emitió por primera vez un bono a tasa fija, en pesos, con vencimiento a 20 años, cuando hace ocho años no conseguíamos plazos mayores a unos meses.

Durante la presente administración, el crecimiento en términos reales del índice de la Bolsa Mexicana de Valores ha sido del 52 por ciento.

México genera certidumbre y confianza. Hoy, el riesgo-país es el más bajo en décadas. Nuestras reservas internacionales se fortalecen. En los últimos días, ascendieron a 57 mil 591 millones de dólares.

La confianza internacional se refleja también en la creciente inversión extranjera directa, que es la más alta de la historia en un periodo de cuatro años. Eso significa no sólo certidumbre en la evolución de nuestra economía, sino también mayor crecimiento, nuevos empleos y más exportaciones.

Las reformas al marco legal y a las instituciones han generado un efecto directo y positivo sobre la productividad y la competitividad, y han propiciado un incremento de la inversión.

Al crear una nueva institucionalidad, estamos creando futuro.

No hay desarrollo posible sin instituciones financieras sólidas y confiables, que apoyen el crecimiento económico y promuevan el ahorro interno. Por ello, hemos impulsado iniciativas y logrado la aprobación de nuevas leyes que han transformado al sector financiero. También hemos reestructurado la banca de desarrollo, convirtiéndola en motor de las actividades productivas.

El apoyo de Nacional Financiera a las empresas ha crecido de manera notable. Mientras que en 2000 respaldaba a 15 mil pequeñas y medianas empresas, este año lo hace a 450 mil. Durante esta administración se han entregado un millón 300 mil créditos, más que todos los otorgados por NAFIN en siete décadas. Al democratizar y hacer accesible el crédito, se amplía la planta productiva y se crean fuentes de trabajo.

Estamos llevando servicios financieros a quienes no los tenían. Para ello, creamos el Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros y promovimos la Ley del Ahorro y Crédito Popular. Conformamos también una red nacional de productos y servicios financieros que, sólo en este año, atiende a 5 millones de usuarios.

Alrededor de uno y medio millones de beneficiarios de los programas Oportunidades y Procampo cuentan ya con una tarjeta de débito y ahorro. Avanzamos, así, en la democratización de nuestra economía.

El comercio exterior es una de las grandes palancas de nuestro crecimiento. Estamos aprovechando la oportunidad que brinda la expansión de las principales economías, como lo muestra el incremento de 14.2 por ciento de nuestras exportaciones, durante el primer semestre de 2004.

Este año firmamos un tratado de libre comercio con Uruguay, y concluimos negociaciones para alcanzar uno más con Japón.

En agosto, firmamos acuerdos con China para ampliar nuestros intercambios agropecuarios y de turismo, así como para neutralizar los efectos de las prácticas desleales de comercio.

También trabajamos para fortalecer el turismo. El número de visitantes extranjeros se incrementó 11.1 por ciento de enero a junio y esperamos que, al concluir el año, sumen 20 millones. Estimamos captar más de 11 mil millones de dólares por ingresos turísticos en 2004, una cifra récord.

Además del motor externo de nuestra economía, estamos reactivando el motor interno. Hemos impulsado la competitividad, apoyando la innovación tecnológica e invirtiendo en infraestructura. Hoy, los montos de inversión pública son los más altos de los últimos 20 años. Esto alienta a la inversión privada, consolidando así la recuperación económica.

Hemos modernizado 70 por ciento de los ejes carreteros del país. Sólo en 2004, la inversión pública y privada comprometida para construcción y modernización de carreteras equivale a toda la inversión del sexenio pasado. Este año alcanza un monto de 55 mil 946 millones de pesos.

En forma paralela, estamos extendiendo y fortaleciendo nuestra red aeroportuaria. Ampliamos el Aeropuerto de la Ciudad de México para prolongar 25 años su vida útil.

Igualmente, modernizamos los aeropuertos de Cuernavaca, Puebla, Querétaro, León, Toluca, así como los de Monterrey, Cancún, Ciudad del Carmen y Ciudad Obregón.

Hoy podemos comunicarnos mejor y a menor costo. El país está mejor integrado, gracias a 3 mil 200 centros comunitarios de e-México, a redes satelitales y a una importante cobertura telefónica.

La puesta en marcha de 23 nuevas centrales eléctricas y tres obras asociadas garantiza el suministro de la energía que se necesitará en esta década. En cuatro años, hemos incrementado la capacidad de generación del país en 32.1 por ciento, cifra equivalente al consumo de toda el área metropolitana de la Ciudad de México.

En materia de hidrocarburos, desarrollamos el más amplio programa de inversión en décadas. Así, aumentamos la capacidad productiva y la tasa de restitución de reservas. Hemos disminuido la importación de petrolíferos en 47 por ciento. Con el operativo en contra del robo de combustibles a PEMEX, hemos recuperado más de 4 mil millones de pesos. Estamos rompiendo con prácticas delictivas que por años dañaron el patrimonio público.

Como resultado de los trabajos de exploración, en días pasados se anunciaron descubrimientos preliminares de importantes yacimientos en el Golfo de México que consolidan el futuro energético de nuestro país. Los primeros datos revelan que las reservas potenciales son de la misma magnitud de las que hoy conocemos con certeza.

En los últimos cuatro años, el sector agropecuario ha tenido un ritmo de crecimiento superior al del resto de la economía. Durante el segundo trimestre, creció a una tasa de más de 5 por ciento, mientras que sus exportaciones lo hicieron en 15.9 por ciento, respecto al mismo lapso del año anterior.

Con el Acuerdo Nacional para el Campo, los programas Procampo-Ganadero y Precios-Objetivo, así como a través de las compras gubernamentales de maíz, frijol, arroz, azúcar, café y lentejas a campesinos, buscamos asegurar un ingreso digno a las mujeres y los hombres de nuestro campo. Hemos canalizado a este sector los mayores recursos en décadas; en este año, ascienden a más de 120 mil millones de pesos.

Sin embargo, estos resultados son apenas el comienzo para superar el enorme rezago que padecen todavía miles de familias campesinas. Necesitamos, sociedad y gobierno, redoblar esfuerzos para lograrlo.

Garantizamos los derechos de propiedad agraria mediante la titulación de los predios y tierras. Este año, el PROCEDE finalizará la certificación de derechos ejidales en 12 entidades. Esta tarea habrá de concluir en todo el país en 2006.

Queremos alcanzar un desarrollo sustentable. Recuperar y preservar nuestro entorno ecológico es un compromiso con México y con la humanidad. En coordinación con los gobiernos estatales, trabajamos en áreas estratégicas como la Cuenca de Burgos y el Golfo de California.

En un acto federalista y republicano, los estados de Guanajuato, Jalisco, México, Michoacán y Querétaro y el gobierno federal unimos esfuerzos para revertir el deterioro ambiental de la cuenca Lerma-Chapala. Asimismo, estamos modernizando los distritos de riego de la cuenca del Río Bravo.

Hemos duplicado el presupuesto para plantaciones forestales, con lo que incorporamos 262 mil nuevas hectáreas. No obstante, la deforestación es un problema de graves consecuencias que seguiremos afrontando con toda firmeza.

Somos los primeros en reconocer los rezagos económicos. Sin embargo, podemos afirmar que México camina con paso firme y rumbo definido. Los logros son claros pero insuficientes. Debemos profundizar y multiplicar los esfuerzos.

Promovemos un desarrollo social incluyente. El futuro de nuestra democracia exige la participación de todos los ciudadanos. Desde esta alta tribuna, convoco nuevamente a los actores políticos y a la sociedad a reafirmar su compromiso solidario para enfrentar la pobreza. Ella afecta a millones de mexicanos e impide que ejerzan a plenitud sus derechos.

El Estado tiene la responsabilidad de promover el bienestar y garantizar los derechos de quienes están al margen del desarrollo. Como gobierno, la hemos asumido cabalmente. Aunque tenemos cifras alentadoras en el combate a la pobreza, cuando están en juego la vida y la dignidad de las personas, los porcentajes pasan a segundo término.

Una de nuestras prioridades ha sido avanzar hacia un nuevo orden jurídico que promueva el desarrollo social. Expreso mi reconocimiento al Poder Legislativo por haber aprobado leyes y reformas en materia social, de salud, desarrollo rural y la ley de participación de las organizaciones de la sociedad civil.

La nueva Ley de Desarrollo Social asegura a cada mexicano el disfrute de los derechos sociales consagrados en la Constitución.

Esta ley garantiza el crecimiento anual del gasto social, transparenta y da certidumbre a la colaboración entre los órdenes de gobierno, así como a la participación de la ciudadanía en los programas destinados a apoyarla. Esta reforma estructural es muestra de responsabilidad y suma de voluntades.

La pobreza es el problema más apremiante de México. Combatirla es responsabilidad política y moral de todos. La falta de oportunidades amenaza el presente y compromete el futuro de muchos mexicanos. No ocultamos ni soslayamos esta realidad.

Con el Programa Oportunidades, hoy mejoramos las condiciones de vida de 25 millones de mexicanos que reciben apoyos en salud, alimentación y educación. La leche fortificada de Liconsa ha logrado revertir la anemia de 280 mil niños.

En el campo, la estrategia de Microrregiones está dotando de infraestructura social a las localidades de más alta marginación, en mil 340 municipios. Para enfrentar la pobreza urbana, el Programa Hábitat operará en 170 ciudades a fines de 2004, tres veces más que el año pasado.

La evaluación es esencial para conocer el impacto de nuestros programas de superación de la pobreza. El Banco Mundial y la CEPAL confirmaron que estamos avanzando en el sentido correcto. Entre 2000 y 2002, la pobreza extrema disminuyó en 16 por ciento. El avance no es definitivo. Para impulsarlo, se requiere del trabajo permanente de gobierno y sociedad; de un trabajo solidario y corresponsable.

Condicionar los programas sociales a cambio de apoyo político atenta contra la dignidad de las personas. Hemos terminado ya con esta práctica. Tenemos reglas de operación de los programas, supervisión social y un padrón único de beneficiarios. Así se expresa, en el ámbito social, nuestro compromiso con la transparencia.

Una sociedad democrática debe abrir a todos oportunidades de superación. La educación pública y gratuita es un instrumento fundamental para el progreso individual y para promover la igualdad. La educación preescolar obligatoria es ya una realidad para los niños de cinco años.

Con más de 5 millones de becas, apoyamos a niñas, niños y jóvenes para que no tengan que abandonar la escuela por motivos económicos.

En particular, las becas del Programa Oportunidades son un poderoso motor de equidad y están transformando la educación en las zonas rurales e indígenas. Por su parte, las becas de PRONABES son una oportunidad para que los jóvenes continúen su proyecto educativo en el bachillerato y la universidad.

La construcción de la democracia en el ámbito educativo implica apoyar a millones de adultos que no han terminado la educación básica. En menos de 4 años, un millón 300 mil personas han concluido su preparación.

México requiere educación con equidad y con calidad. Por ello, estamos apoyando a más de 20 mil escuelas de calidad que incorporan nuevas tecnologías, fortalecen su infraestructura y fomentan la participación de la comunidad educativa.

Para construir el salón de clases del siglo XXI y transformar el sistema de educación básica del país, echamos a andar el programa Enciclomedia. Ahora, cada primaria pública tendrá pizarrones electrónicos y libros de texto digitalizados, como complemento a los libros de texto gratuitos. Este año, Enciclomedia operará en 22 mil aulas de 5° y 6°. En 2006, todas las primarias públicas trabajarán con este nuevo sistema de aprendizaje. Al reducir la brecha digital, estamos democratizando la educación.

Un pueblo que lee asume su cultura y se enriquece con el conocimiento de la humanidad. Para hacer de México un país de lectores, entregamos 286 millones de libros en el presente ciclo escolar. En cuatro años, hemos hecho más que en los seis anteriores: elaboramos y distribuimos más de 912 millones de libros y materiales de apoyo.

La educación superior juega un papel central en el desarrollo del país. Hemos incrementado la oferta educativa y el número de alumnos, a partir de la creación de nuevas instituciones, entre las que destacan universidades públicas, indígenas, interculturales y tecnológicas. Hemos impulsado también el proceso de mejora continua de los programas y servicios de las instituciones públicas de educación superior.

Los avances alcanzados en materia de educación no hubieran sido posibles sin la dedicación y el compromiso de las y los maestros. A cada uno de ellos mi reconocimiento.

Además de fortalecer la educación, es preciso dar un impulso más eficaz a la ciencia y la tecnología. Este año, se duplicaron los recursos destinados a estas áreas. Ayer firmé el decreto que reforma la Ley de Ciencia y Tecnología. Así, creamos las condiciones para que todos los órdenes de gobierno sumen esfuerzos y este sector estratégico cuente con los recursos necesarios para su desarrollo.

La cultura y el arte son esenciales en el desarrollo del país. Para abrir espacios al ejercicio de los derechos culturales, hemos descentralizado las oportunidades de formación artística profesional y el acceso a la cultura y al arte. Con el inicio de las transmisiones de los canales 11 y 22 a Estados Unidos, los mexicanos que viven en ese país fortalecen sus raíces y ejercen también su derecho a la cultura.

La democracia integral exige el disfrute de todos los derechos sociales, entre ellos el de una vida sana. La reforma a la Ley General de Salud es un avance fundamental para extender la democracia al ámbito social, y dar a la protección de la salud un carácter de política de Estado.

La creación del Seguro Popular es comparable a la de las grandes instituciones de seguridad social. Permitirá extender gradualmente los servicios de salud a millones de mexicanos que hoy carecen de protección y están expuestos a perder su patrimonio a causa de enfermedades o accidentes. Con el nuevo Seguro Popular, hoy más de cuatro millones y medio de mexicanos tienen atención médica y medicinas. Trabajamos para llegar a 22 millones de personas en 2006.

El nuevo Instituto Nacional de Medicina Genómica coloca a la investigación mexicana en salud a la vanguardia, y pone importantes avances de la ciencia médica al alcance de todos.

El Estado garantiza hoy que la totalidad de los pacientes que padecen VIH-SIDA cuenten con medicamentos gratuitos.

La igualdad de oportunidades incluye también el acceso a una vivienda digna. Por eso, impulsamos como nunca antes el desarrollo habitacional. En menos de cuatro años, el INFONAVIT ha entregado un millón de créditos, lo que equivale a la mitad de lo otorgado en sus primeros 28 años de existencia. Además, ha aumentado el número de créditos para trabajadores que ganan menos de tres salarios mínimos.

Con el apoyo de los organismos de vivienda, en este gobierno, más de un millón 500 mil familias han obtenido un crédito y ya tienen casa propia. No obstante, esto es aún insuficiente para revertir el rezago acumulado por décadas.

Una sociedad democrática tiene como principios la igualdad de oportunidades y el respeto a la dignidad de las personas. La discriminación lastima a la sociedad entera. Por ello, hemos promovido una nueva cultura de la inclusión.

Reemplazamos el enfoque paternalista y discriminatorio de las políticas dirigidas a los indígenas, por un respeto que se expresa en su participación en las decisiones que les atañen. Para ello contamos con el Consejo Consultivo Indígena. Este año, se invertirán más de 19 mil 500 millones de pesos en el desarrollo de los pueblos indígenas, 80 por ciento más que en 2000. Con el Programa de Inversión en Infraestructura Básica, construimos caminos y llevamos agua potable y electricidad a las comunidades más apartadas.

Apoyamos el acceso de las personas con discapacidad a la economía, el trabajo, la educación, el arte, la cultura y el deporte. Por primera vez, estas acciones llegan al medio rural. Además, estamos impulsando en la ONU una convención internacional sobre los derechos de las personas con alguna discapacidad.

La atención a los niños en situación de calle ha sido un compromiso personal y de gobierno. Al término de este año, más de 46 mil menores habrán sido atendidos, 81 por ciento más que en 2001. Cada uno de ellos es una vida que encuentra una nueva oportunidad.

La democracia exige la apertura de espacios más amplios para la participación social. La sociedad civil es un actor esencial del cambio que hoy vive México. Reitero a las organizaciones civiles mi voluntad de seguir impulsando sus esfuerzos en un marco de libertad y transparencia.

Honorable Congreso de la Unión:

Las libertades ciudadanas no nacieron en forma espontánea. Gracias a una lucha ardua y prolongada, ahora podemos hablar, decidir, criticar, disentir y participar, con la dignidad de mujeres y hombres libres.

En una sociedad de ciudadanos e instituciones, cada quien tiene que poner su parte. Hoy, por primera vez en la historia del país, la esfera de lo público es una responsabilidad compartida por todos, y todos debemos asumirla en el marco de la ley.

Cada uno es responsable de sus decisiones y debe afrontar sus consecuencias. No podemos responsabilizar a los demás de nuestras acciones u omisiones.

Por convicción, y porque ese fue el mandato que recibí, eliminé las facultades discrecionales del Presidente para fomentar el equilibrio entre los Poderes de la Unión; para robustecer estados y municipios, y para fortalecer las potestades de la ciudadanía. Cuando un poder rebasa sus atribuciones, es siempre en detrimento de los otros.

La eficacia en la separación de poderes abre un nuevo capítulo en nuestra historia. Hoy el Ejecutivo asume la responsabilidad plena sobre sus decisiones. De la misma manera, las resoluciones de los otros poderes corresponden sólo a ellos.

Los valores de la democracia y el respeto a la ley son el fundamento de una sana convivencia política. Con todos los desafíos y las incertidumbres que puede entrañar, mi gobierno ha optado siempre por el respeto irrestricto a los principios democráticos.

Hoy nuestra vida política es más abierta, más plural y más intensa que nunca. La democracia no es la ausencia de conflictos; es la libertad para debatir sobre los problemas y el mejor medio para procesarlos.

El ánimo que debe prevalecer en los actores políticos es el de reconocer errores y corregirlos. La gran ventaja de la democracia es la de ser perfectible.

La democracia no se agota en lo electoral ni en lo político. Para ser integral, debe también garantizar el ejercicio de los derechos económicos y sociales.

Iniciamos la tercera etapa de nuestro gobierno. Hemos sentado bases firmes. Tenemos la solidez y la energía para seguir adelante. Lo mejor está por venir.

Los próximos dos años son una oportunidad para consolidar el crecimiento económico, para generar los empleos que la sociedad demanda; son una oportunidad para superar la pobreza y para crear nuevas y mejores condiciones que favorezcan la inclusión social. Éste es el rumbo. Éste es mi compromiso.

La democracia es una forma de vida que se funda en el acuerdo y en la unidad dentro de la diversidad.

Para mi gobierno, el diálogo no es sólo una convocatoria. Es el hilo conductor de cambios concretos que nos han permitido crear instituciones, reformar leyes y abrir espacios a la participación ciudadana.

Continuaremos impulsando el diálogo con los partidos y los actores políticos y sociales, como vía privilegiada para lograr los acuerdos esenciales que demanda el país. Una democracia que da resultados asegura su permanencia.

Transitemos de los debates a los resultados.

La sociedad exige acuerdos. Escuchemos su voz. Acatemos su mandato.

La patria es una misión colectiva, es un compromiso de todos. Asumamos los grandes retos que nos comprometen de cara al futuro.

La democracia es una conquista de la conciencia y de la inteligencia; es un patrimonio que nos ha costado mucho tiempo y esfuerzo construir. Todos tenemos la obligación de cuidarla y fortalecerla.

Los desafíos de la democracia siempre pueden superarse con más democracia.

El destino de México es la democracia.

¡Viva México!



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