Cada año, mil 600 millones de pesos se invierten para transportar a la zona metropolitana del valle de México 19 mil litros de agua por segundo provenientes del sistema Cutzamala.
Sin embargo, Francisco Patiño Peña, jefe de Operación de la Gerencia Regional de la Comisión de Aguas del Valle de México (organismo dependiente de la Comisión Nacional del Agua CNA) reconoce que las deficiencias en la red hidráulica de distribución del estado de México y el Distrito Federal provocan el desperdicio de 38 por ciento del volumen total de agua, lo que significa que 7 mil 220 litros de líquido se van a las alcantarillas cada segundo y se pierden 608 millones de pesos al año.
Diariamente se tienen que erogar 4 millones 400 mil pesos para dotar de agua potable a alrededor de 7 millones de personas de 10 municipios conurbados y el poniente de la capital.
Ese monto sirve para extraer mil 641 millones 600 mil litros de agua que, sin embargo, empiezan a ser insuficientes.
El Fondo de Educación Ambiental (FEA) advierte que de no comenzar a racionar el uso del líquido en la zona metropolitana, el sistema Cutzamala dejaría de ser viable en el año 2010, es decir, en tan sólo seis años.
Destaca que en caso de que esto ocurra, se requerirá de nueva infraestructura que elevaría el costo de traer agua al valle de México y podría generar efectos aún más negativos en el entorno ecológico del sur mexiquense, donde nace el sistema hidráulico.
Actualmente, el Fondo calcula que abastecer de agua a cada domicilio de la zona metropolitana tiene un costo de 16 pesos por cada metro cúbico mil litros.
Y es que traer el agua desde el sur del estado de México implica una odisea. Cada litro recorre una distancia de 162.2 kilómetros y debe superar una altura de mil 366 metros sobre el nivel del mar, para lo cual se cuenta con seis macroplantas de bombeo.
Una de las opciones ante el insuficiente abasto que empieza a representar el sistema Cutzamala es el aprovechamiento del agua de lluvia.
Sin embargo, de acuerdo con estudios de la CNA, sólo 11 por ciento de las precipitaciones se infiltran en el subsuelo y un porcentaje aún menor es aprovechado.