El mandato de José López Portillo fue considerado como el "punto de quiebre" entre los gobiernos desarrollistas y los neoliberales, y abrió la puerta a estos últimos, consideraron políticos y analistas. También, sentó una piedra importante en la construcción de un régimen democrático, aunque enfrentó un difícil y complejo escenario internacional.
El ex mandatario provocó, de manera involuntaria, el quiebre del autoritarismo, opinaron.
Legisladores lo criticaron de populista y de endeudar al país.
En la Comisión Permanente se guardó un minuto de silencio.