La caza, la captura de animales y la deforestación desmedida de nuestros bosques y selvas tropicales amenaza la desaparición de la fauna de nuestro país, advirtió el investigador de la UNAM, Eduardo Mendoza.
La gravedad de este hecho reside en que en estos ecosistemas, que ocupan territorios reducidos, abunda una gran diversidad biológica, pues se calcula "que tres cuartas partes de todas las especies del planeta se concentran en estas regiones".
Al dictar la conferencia "La investigación de la ecología tropical" en la UNAM, el especialista explicó que esa característica obedece a que esas zonas están libres de heladas, tienen gran precipitación y no hay una estacionalidad en ellas, es decir, la temperatura apenas oscila.
Un ejemplo de ello, dijo, es la Selva Lacandona, la cual ocupa aproximadamente un millón y medio de hectáreas. Ahí se han hecho muestreos y se estima que hay alrededor de cuatro mil 300 variedades de plantas vasculares.
En tanto, en países como Inglaterra, donde la superficie es de cerca de 15 mil kilómetros cuadrados, hay 980 grupos de plantas, agregó.
Al referirse a la supervivencia amenazada de los mamíferos no voladores de la selva señaló que las principales causas de esta situación son por efectos directos e indirectos. Los primeros se derivan de los usos que se hacen de la fauna, como la cacería y la captura de animales para utilizarlos como mascotas o en laboratorios.
Los indirectos, agregó, se refieren a todas las formas de perturbación o degradación del hábitat y la más evidente es la conversión.
En la región sureste de México sobre todo, la selva se acabó para crear potreros o pastizales para ejemplares domésticos y ahora muchos de los sitios que quedan son los más inaccesibles.
Estas circunstancias destruyen buena parte de la diversidad, quienes cumplen otras funciones dentro de ese espacio, tales como la polinización, el consumo del follaje y la labor de depredar las semillas o removerlas y depositarlas en sitios donde puedan germinar, puntualizó.