J. Jaime Hernández/Enviado
El Universal
Lunes 10 de enero de 2005
Banda Aceh, Indonesia.- Cuando despunta el día un enjambre de niños huérfanos y descalzos parece salir de todas partes para concentrarse frente al campamento de voluntarios de los Topos , un lugar que les atrae como si se tratara de un panal de miel. "¡Hey, güey, buenos días...!". Desaliñados y descalzos, algunos de estos niños practican sus primeras frases del día en español. Unas frases que han aprendido de sus visitantes.
En este entorno han surgido vendedores ambulantes que intentan hacer su agosto en medio de la tragedia.
La jornada de los Topos tiene mucho de improvisación. La ruta del día la decide su líder, Héctor Méndez, quien hace apenas un año estaba rescatando víctimas en Irán.
Agua potable, bolsas para guardar cadáveres, algunas pinzas de brazo ancho, cuchillos, machetes y cuñas son el único instrumental de este equipo de rescate.
En casi ocho horas de trabajo ininterrumpido los Topos recuperan los cuerpos, pronuncian una breve oración y los colocan a orillas de la carretera, para que los camiones recolectores los trasladen hasta las fosas comunes.