Fidel Samaniego R.
El Universal
Martes 23 de marzo de 2004
Ella era la tristeza. Ella y su frágil figura. Pero también su impresionante fuerza. Su amor. Ella, Diana Laura Riojas viuda de Colosio, la que unas semanas después de aquel día negro revivía escenas... "Cuando llegamos a México y nos recibió el presidente Salinas, ya cuando habían bajado el féretro con el cuerpo de mi marido, le dije: `Señor presidente, antes que nada quisiera que quede claro que ni este país es Argentina ni yo soy Eva Perón`".
Y agregaba que si bien el que era jefe del Ejecutivo nada le había dicho, sí había escuchado ya ciertas manifestaciones en el sentido de que... "¿Cómo es posible que hubiera quien pensara que yo podría aceptar alguna candidatura? ¿No podían entender quienes pensaban así que yo lo que quería era lo imposible, tener vivo a mi marido, conmigo, con mis hijos?".
Ella y su charla. Con esa estremecedora serenidad: "¿Sabes cómo supo el niño de la muerte de mi marido? Mi hermana le dijo que había un juego, que en una hoja le escribirían una pregunta y él en otra le daría la respuesta. Preguntas como quiénes eran sus héroes favoritos. Él respondía. Después se le preguntó si le gustaría que hubiese un super héroe que sólo lo cuidará a él, dijo que sí. Y luego, que si le gustaría que ese personaje estuviera en el cielo, y que fuera su papá. Entonces ya no escribió, lo respondió con su vocecita, dijo que no".
Preocupado, el chico escuchó la pregunta repetida. Y la respuesta que se repitió, que se volvió un llanto desgarrador cuando el niño supo que su papá, su héroe, no regresaría más.