Fidel Samaniego R.
El Universal
Lunes 22 de marzo de 2004
Entre Diana Laura y Luis Donaldo había una comunicación muy especial. Lo que se decían con las miradas o con los silencios. Lo que se escribían. O esas conversaciones casi de madrugada, después de las intensas jornadas de trabajo de él. Él, Luis Donaldo, lo planeaba...
"En cuanto pasen las elecciones me voy a tomar unos días para irnos de vacaciones. Me voy con mi flaca, mi hijo y mi princesita. Y es que después serán seis años de mucho trabajo. Es decir, les daré su tiempo, ellos son mi vida".
Ella, él, ellos, una familia que era feliz...
Los fines de semana Luis Donaldo paseaba con su hijo. Estaba orgulloso de él. El pequeño Luis Donaldo Colosio Riojas gustaba ya de la música clásica, como su padre.
Mariana, la nena, la que él llamaba "mi princesita". Fue una sorpresa de Diana Laura cuando le comunicó que estaba embarazada. A él le dio gusto, pero también miedo de que su esposa pudiera resentir el proceso de gestación y avanzara la aguda enfermedad que la aquejaba.