'Podéis iros; sólo hay cadáveres'
Madrid.- Tras los ataques se sucedieron escenas dramáticas con cadáveres destrozados entre los amasijos de hierro, pies y manos tirados en el piso, personas heridas clamando ayuda, cuerpos calcinados todavÃa en los asientos del vagón, niños llorando...
José GarcÃa, un hombre que en el momento de la explosión de la bomba en la estación de Santa Eugenia se encontraba a pocos metros del vagón de tren, relata lo que ocurrió después del estallido: "HabÃa restos humanos y muertos, muchos muertos. Vi a gente con la cara ensangrentada y agarrándose las piernas o los brazos".
Francisco, un joven que como todos los dÃas utilizaba el tren para llegar a su trabajo en Madrid, se salvó. Narra que iba dormido cuando lo despertó la primera explosión. Creyó que estaba soñando. A los pocos segundos oyó la segunda y fue cuando empezó a correr. "Vi cómo se levantaba el techo del vagón y salÃa volando, y también vi el cuerpo de un viajero salirse por la ventana".
"La gente estaba tirada por el suelo. HabÃa mucho humo. Vi a un hombre con la pierna atravesada por un tubo metálico".
Apenas tres horas después del atentado, un efectivo del Samur (servicio de urgencias y emergencias de España) les decÃa a sus compañeros del Insalud (instituto nacional de gestión sanitaria): "Muchas gracias por venir, pero podéis iros. Aquà sólo quedan cadáveres".


