CANCÚN, Q Roo. Lo que vivieron los habitantes de Cancún ese 21 de octubre en el día del huracán, será una fecha histórica por muchas razones. No sólo fue el fenómeno meteorológico el que azotó a esta comunidad: fenómenos sociales inexplicables que deberán analizarse; pugnas políticas que han perjudicado a la sociedad. Son sólo algunos datos: En los días de la rapiña, 300 elementos de la policía municipal patrullaron con sólo 10 vehículos para lidiar con turbas de gente, que incluso provocó tres incendios el día del huracán.
El Departamento de Bomberos reportó tres incendios el sábado 22; ahora se sabe que fue causado por tres bombas molotov, lanzadas contra tiendas departamentales en medio del saqueo.
Después llegó la Federación, presuntamente para apoyar. Se dijo que la Policía Federal Preventiva destacó aquí 589 elementos; los reportes indican que fueron menos de 200.
Trascendió esto porque la PFP llegó sin vehículos para movilizarse. Acudió la Seguridad Pública del municipio para pedir el apoyo y finalmente tuvieron que transportarse en las camionetas de la policía municipal.
La ciudad vivió así el caos, desbordada por una masa de gente de todos los niveles que por espacio de varias horas "perdió la cordura y el uso de la razón", recuerda el jefe de la policía local, Adrián Samos.
"Lo que manchó, fue el desbordamiento de la sociedad", insiste el funcionario. Admite que en el descontrol, algunos policías también incurrieron en el saqueo y son investigados por Asuntos Internos.
El botín: 922 objetos robados, entre ellos dos cajeros automáticos, varios vehículos; refrigeradores. El monto de lo robado: 3 millones de pesos; los detenidos, 192, indica Seguridad Pública.
Lo paradójico del asunto es que muchos de los artículos robados fueron encontrados en zonas residenciales, donde habita gente de clase media que supuestamente no tienen ninguna necesidad.
Algunos objetos fueron hallados en zonas como Villas del Caribe o la Región 103 donde existe una unidad habitacional del Infonavit, donde sus moradores perciben ingresos fijos.
Samos Medina admite: "Lo ocurrido ese día fue un reflejo de lo que hemos vivido durante mucho tiempo, pero ahora se perdió la cordura". Hubo quienes ocultaron lo robado, en hoyos hechos en sus viviendas.
El encargado del Departamento de Bomberos, Gregorio Vergara, también recuerda lo ocurrido como un verdadero remolino: primero el huracán, del que tuvo que protegerse, refugiado en un camión junto con otros 30 compañeros.
"El camión se bamboleaba con el viento y la lluvia. Láminas, ramas? toda clase de cosas volaban y aporreaban al camión. Estuvo a punto de voltearlo", recuerda.
Pero también recuerda ese sábado de infierno: los tres incendios en la ciudad; gente colocando barricadas que impedían el acceso a todo mundo, incluidos los bomberos que acudían a controlar una fuga de gas.
Gente atemorizada por falsas informaciones y mitos: que si la Mara Salvatrucha; que una familia completa asesinada en una zona residencial; que una niña violada.
Todo falso, asegura Samos Medina; los Maras eran sólo "imitadores". Ahora, a nueve días del meteoro, la ciudadanía empieza a recuperarse, pero los estragos y las huellas quedan.
Muchas regiones de la ciudad permanecerán en la penumbra todavía ésta noche. El cuerpo de bomberos trabaja a marchas forzadas repartiendo más de 100 mil litros de agua por todas las regiones.
La Dirección de Señalización y Semaforización calcula los daños en 35 millones de pesos: quedaron inservibles 352 de estos en toda la ciudad y 88 en la zona hotelera.
El director de esa oficina, Alberto Castro Madera, dice que si les otorgan ese presupuesto, podrán restablecer a la normalidad en un lapso de ocho meses, "pero lo más probable es que no la acepten".
Después de la tempestad
Pero después de la tempestad, ahora viene la temporada de incendios. Hoy se registró la primera deflagración debido a las ramas y hojas dejadas por el huracán y que ahora se han secado bajo el sol.
En Protección Civil del municipio recuerdan que el huracán Emily dejó un total de 2 mil toneladas por hectárea de material combustible regado; ahora estiman que Wilma les haya dejado casi el doble?