Retaron a `Wilma` por obligación
CANCÚN, QR.- Los que están aquí resistieron a Wilma en la zona más peligrosa de Cancún. En los 28 kilómetros de destrucción del bulevar Kukulcán, que desde el viernes dejó de ser el corredor turístico más glamuroso y poderoso del país.
Se jugaron la vida por obligación en este delgado brazo, apretado por el mar caribe Nechupte, que en maya significa nariz de mujer.
El jueves pasado, el gobierno del estado ordenó la evacuación total, pero los hoteleros tomaron su decisión: dejar células de trabajadores al resguardo de la vanidad material, de las propiedades. Quizá sí existiera el riesgo de saqueos, la exposición de más de 200 vidas hubiera valido la pena, pero desde la tarde del jueves las autoridades cerraron los accesos a la zona hotelera.
Ellos, los trabajadores de mantenimiento, de seguridad, cocineros, camareras y gerentes, se quedaron ahí y por mandato laboral se trabajaron horas de angustia, de miedo y de desesperación.
"La verdad debieron sacarnos, pero nos dejaron aquí a cuidar. Gracias a Dios que estamos para contarlo", dijo un hombre que temeroso por perder el empleo en el hotel Meridian Cancún Palace, prefirió no dar su nombre.
En el Hotel Sun Palace los trabajadores se hacían a oscuras en el cuarto de máquinas ubicado en la parte más baja del hotel. Una puerta de madera era la entrada del refugio. En diez camas de playa intentaron dormir el miedo, pero no se podía. Existía el temor de que el mar caribe se uniera con la laguna y los inundara.
Francisco Bautista, el de mantenimiento, originario de Veracruz, dijo que se sintió lo peor. Lo más angustiante era escuchar que Wilma rompía las vallas anticiclónicas e irrumpía en el hotel. En un momento que tuvo durante la última comunicación pidió por radio que lo sacaran de ahí. Era demasiado tarde. Ya nadie podía entra ni salir de la zona del glamur.
Unamen González, el chef del hotel que se quedó para preparar la comida a los trabajadores, ya antes había sentido la fuerza de Wilma . La noche del jueves subió al área de cocina, Wilma derrumbó una cortina y lo levantó. Corrió entonces al cuarto de máquinas.
Moisés Ávila, el eléctrico, dijo que escogieron ese refugio porque ahí estaban las cámaras de refrigeración con alimentos y la planta de luz que pronto dejó de funcionar. "La verdad sí tuvimos miedo porque desde el viernes en la noche nos quedamos sin señal". Los del Sun Palace eran 10 hombres que pasaron casi 60 horas sin comunicación, sin poder escapar del huracán. Diez Hombres que se hacían bromas. Que hacían todo lo posible por distraerse en un sótano mientras Wilma destruía el hotel.
No muy lejos de ahí Silverio Sánchez, un empleado de seguridad del Westin Regina, el único hotel que en la tarde del jueves horas antes de que entrara Wilma recibía huéspedes y que su jefa de Relaciones Públicas Cecilia Orozco decía que todo estaba bien y que el hotel era considerado un buen refugio por Protección Civil de Cancún. Incluso, se preparaban para una cena de coctel, pero de última hora se ordenó el desalojo de todos los clientes.
Después sólo quedaron 31 trabajadores de recepción, ventas, sistemas y seguridad, entre ellos Silverio Sánchez. En una sala metieron víveres para cuatro días y se enfilaron de lleno hacia las 12 horas de Wilma , que rompía vidrios, destrozaba el restaurante y el lobby. Allanaba habitaciones. "Yo me quería ir, muchos pensamos que la sala no iba a resistir". Según palabras de su compañero Ismael el 85 por ciento del hotel quedó destruido.
A Amadeo Rizo y su compañero los trajeron a los 28 kilómetros de destrucción sin siquiera dar detalles de la situación. Sólo les dijeron que tenían que trabajar. Ambos se encargarían de brindar seguridad a las estructuras del Beach Paradise. Les dijeron que podían escoger la cocina como refugio, pero huyeron de ahí porque Wilma la devastó. Y mientras proyectaba cristales y plafones se metieron a la única oficina que sobrevivió a las ráfagas.
El trabajador del Meridian Cancún Palace, el que no quiso dar su nombre, dijo: "No debimos estar aquí pero estuvimos, es algo que nunca vamos a olvidar".
El subdirector de Protección Civil de Cancún, Amador Fernández, indicó que fue decisión de los hoteleros y "ante eso no hay nada que hacer".


