CIUDAD DEL VATICANO .- El papa Benedicto XVI pidió a los ministros de la Iglesia católica en México poner atención a los grupos desprotegidos: las mujeres, los jóvenes y en especial los pobres, quienes, dijo, "son víctimas a veces de estructuras insuficientes e inaceptables". Al recibir al cuarto grupo de los más de 100 obispos mexicanos que viajaron durante este mes al Vaticano en el marco de la visita Ad Limina (a la morada de los apóstoles), Benedicto XVI llamó a los prelados a promover la solidaridad y la paz con el fin de hacer realmente posible la justicia.
En tal sentido, les recordó que la Iglesia trata de colaborar eficazmente para erradicar cualquier forma de marginación, orientando a los cristianos a practicar la justicia y el amor.
"Animen a quienes disponen de más recursos a compartirlos, como nos exhorta el mismo Cristo, con los hermanos más necesitados... Es prioritario no sólo aliviar las necesidades más graves, sino que se ha de ir a sus raíces, proponiendo medidas que den a las estructuras sociales, políticas y económicas una configuración más ecuánime y solidaria.
"Así la caridad estará al servicio de la cultura, de la política, de la economía y de la familia, convirtiéndose en cimiento de un auténtico desarrollo humano y comunitario", subrayó ante obispos como el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), José Guadalupe Martín Rábago, y el cardenal Juan Sandoval Íñiguez.
El Papa destacó el papel de la mujer en México, donde su "genio" asegura sensibilidad en la familia, las comunidades eclesiales y la asistencia social, entre otros aspectos, por lo que llamó a que sea tratada "con plena dignidad en todos los ambientes".
El máximo jerarca de la Iglesia católica aseguró: "Hoy es una tarea importante la pastoral con los jóvenes.
"Ellos, con sus preguntas e inquietudes y también con la alegría de su fe, siguen siendo para nosotros un estímulo en nuestro ministerio".
Joseph Ratzinger advirtió: "En muchos de ellos existe el falso concepto de que comprometerse o tomar decisiones definitivas hace perder la libertad", por lo que dijo que "el hombre se hace libre cuando se compromete incondicionalmente con la verdad y el bien".
Benedicto XVI recordó que la función episcopal de enseñar consiste en la transmisión del evangelio de Cristo, con sus valores morales y religiosos, considerando las diversas realidades y aspiraciones que surgen en la sociedad contemporánea.
El Papa puntualizó la necesidad de explicar las posiciones de la Iglesia, donde "no se trata de imponer a los creyentes una perspectiva de fe, sino de interpretar y defender los valores radicados en la naturaleza misma del ser humano".
Señaló que el pueblo mexicano, rico por sus culturas, historia, tradiciones y religiosidad, se caracteriza por su alegría y un profundo sentido de la fiesta.
"Esta es una de las muestras del júbilo cristiano ya desde la primera evangelización, que da gran expresividad a las celebraciones y manifestaciones de la religiosidad".
Resaltó que "corresponde a los pastores orientar esta peculiaridad tan común en los fieles mexicanos hacia una fe sólida y madura, capaz de modelar una conducta de vida coherente con lo que se profesa con alegría".
Al inicio de su discurso, el Pontífice agradeció al cardenal Juan Sandoval Íñiguez, por el mensaje que le dirigió a nombre de los obispos del cuarto grupo y les pidió ser "promotores y modelos de comunión".
Agregó: "Así como la Iglesia es una, así también el episcopado es uno, siendo el Papa, como afirma el Concilio Vaticano II, `el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de fieles`".
"En él (México) se acentúa la movilidad de la población y el incremento de grandes núcleos urbanos, que requieren una evangelización metódica y capilar", agregó el Papa en la cita que cada cinco años.
(Notimex)