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...Y Manlio Fabio se quedó en el camino (crónica)

Jueves 01 de septiembre de 2005 Fidel Samaniego R. | El Universal

Ayer, cinco minutos después de las nueve de la noche, Manlio Fabio Beltrones habló por teléfono móvil a su secretario particular. Le pidió que le llevara el texto con el discurso que había preparado para pronunciar una vez que protestara como nuevo presidente del PRI.

Segundos después, Samy David, uno de los más cercanos a Beltrones, comentaba a María Esther Sherman: "Lo dicho, ¡más vale Manlio por conocido que bueno por conocer!". Intervenía otro de los seguidores del ex gobernador de Sonora: "¡Por fin, ya estuvo, y vaya que pasamos aceite!".

En el auditorio Plutarco Elías Calles se escuchaba fuerte la música de la película Fantasías de Walt Disney. Parecía que por fin todo estaba concertado, que la negociación entre Roberto Madrazo y Arturo Montiel había concluido y que sólo faltaba esperar a que se cumpliera con las formas, los procedimientos.

Sin embargo, en unos cuantos segundos todo cambió. Manlio Fabio Beltrones se comunicó con otro de sus asistentes, simplemente le dijo que ya no le llevaran el discurso.

"¡Mariano Palacios!" se empezó a repetir en el auditorio. Él era el designado. Los rostros no podían ocultar el desconcierto. "Montiel vetó a Manlio, esa es la verdad", se escuchaba una voz airada desde un corrillo formado en la parte trasera del recinto.

Poco después entraron los principales, juntos Roberto Madrazo y Arturo Montiel. Sonreían. Ocupaban sus lugares en el presídium. Sin disimulo, Carlos Flores Rico, dirigente del Movimiento Territorial, insistía: "¡Se trata de una reelección, vamos a tener más problemas!".

Casi diez horas antes, todavía como secretario técnico del Consejo Político Nacional priísta, Mariano Palacios Alcocer anunció que entraban en receso para volverse a reunir por la noche. "¡Le vamos a dar más tiempo a la Catrina!", exclamaba Óscar Levín. Y no se refería al devastador huracán sino a la ilustración que hizo Posadas de la muerte que, decía, es muy parecida a la físicamente ausente secretaria general de su partido.

"¡Fuera!.. ¡traidora!", gritarían centenares de consejeros ya en la sesión nocturna cuando Palacios Alcocer mencionó a Elba Esther Gordillo y dijo que ella fue convocada cinco veces para que acudiera a la reunión sin obtener respuesta.

Los priístas. Actores y espectadores de una trama que fue reescrita a lo largo de las horas. "¡Unidad!" corearon cuando Madrazo y Montiel se abrazaron, levantaron sus manos, aparentaron lo que no son o lo que no sienten. "¡Duro, duro!" animaron a su nuevo dirigente nacional al escuchar su discurso, el que no llevaba escrito. Y lo aclamaron como si fuera el que esperaban, como si hubiesen participado en un proceso que les fue ajeno.

Y unas hojas con un texto quedaban guardadas. La música de la película de Disney dejaba sus ecos en ese auditorio. Varias preguntas quedaban sin respuesta.



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