Antes de la devaluación de diciembre de 1994, los bancos en general habían demostrado una agresividad muy fuerte en la colocación de créditos. El otorgamiento era sencillo, la demanda era generalizada. Los bancos habían sido recientemente privatizados y competían fuertemente con sus créditos hipotecarios.
Las tasas de interés eran variables, estaban sobre niveles de cetes más seis puntos. Básicamente el hipotecario consistía en un pago indexado a la inflación o al salario mínimo dependiendo del banco. La ?guerra? entre los bancos era ver cuál ofrecía el pago mensual más bajo.
?La tasa de interés no era un factor sobre el cual los clientes fueran selectivos, preferían elegir con base en el pago mensual. Se podía obtener un millón de pesos de crédito con un pago mensual de 10 mil pesos al mes. Era fácil obtener un crédito, las políticas eran laxas, enganches del 10 al 20% y las mismas condiciones se repetían en crédito automotriz con una tasa variable (Cetes más 6 puntos)?, recuerda Ricardo García Conde, directivo de Scotiabank Inverlat.
En cuanto a los hipotecarios existía el refinanciamiento. El pago mensual no alcanzaba a pagar los intereses y la diferencia que no se alcanzaba a pagar se capitalizaba al adeudo.
¿Los clientes que tenían un crédito no conocían bien las condiciones? ¿Sabían que su deuda crecía en el tiempo?
Yo creo que no. Había una euforia, lo importante era obtener el crédito y comprar una casa. Comparaban cuánto tenían que pagar al mes y lo demás... ?Ya veremos en el tiempo?.
La combinación mortal fue un alto nivel de endeudamiento con tasas variables. Este factor junto con el deterioro de la economía tan fuerte como el que sufrimos, fue lo que nos llevó a la magnitud y profundidad de esa crisis.
¿Se equivocaron los bancos en su producto hipotecario anterior a 1995?
Sin duda, el producto hipotecario que se ofreció no era el correcto para un país que estaba expuesto a un riesgo.
¿Cuándo se dieron cuenta los banqueros que se avecinaba una crisis económica?
Se venía viendo un deterioro gradual de las carteras, pero a raíz de que las tasas de interés se dispararon se observó el deterioro más fuerte. Los clientes empezaron a ver que los saldos de sus créditos subían.
Ya en los primeros meses de 1995 quienes tenían esquemas de pagos variables vieron como su pago mensual subía al doble y hasta el triple.
En 1994, solamente Serfin ofrecía un producto de tasa fija. ?Yo me acuerdo que tenía un conocido que me preguntaba: ´Serfin me presta al 17% fijo y si tomo tasa variable de Cetes más 6 me sale como al 14%, ¿qué me conviene más?´. En tasas variables si todo sigue bien te permite un beneficio, pero si algo sale mal con la tasa fija vas a estar protegido, le respondí. Esta persona optó por la tasa fija y así libró la crisis de 1995.
De ADE al Punto Final
Los primeros meses de 1995 fueron como una cubetada de agua fría para los deudores de la banca. De un mes para otro su saldo crecía, el pago mensual se duplicaba y la capacidad de pago quedaba rebasada.
Para mediados del año los bancos iniciaron sus campañas de reestructura. ?Se trato de dar ayuda al mayor número de clientes con los recursos que había. Sin embargo la ola era mucho más grande de lo que se podía hacer. En algunos casos, a quienes no podían pagar más, se realizaron reducciones directas en el pago mensual.
¿Hicieron acuerdos los bancos para estas reducciones?
Al principio cada banco tuvo sus propios programas de apoyo. Más adelante el gobierno, viendo la magnitud del problema, impulsó el ADE en abril de 1995.
Básicamente era un programa más estandarizado en donde el gobierno absorbía parte del costo y los bancos otra parte. Salió una tregua judicial en donde se dijo que los bancos no podían emprender acciones legales contra los deudores. Primero había que darles la oportunidad de reestructurar sus adeudos.
En septiembre del mismo año, nacen las Udi como segundo esfuerzo para quitar la componente de sobretasa en pesos a los créditos. Se buscaba que fueran un poco más baratos, lo cual era una buena idea mientras la inflación fuera baja. La reestructura en Udi permaneció poco más de un año.
Posteriormente cada banco implementó programas particulares de descuentos a sus clientes de hipotecario. Se reconocía que los incrementos salariales no aumentaban en la misma proporción que la inflación.
Un tercer programa de apoyo fue el Punto Final. Era un programa que eliminaba una parte del adeudo. Hubo créditos que fueron sujetos a nuevos intereses y reestructura. Recuerdo que había clientes que en tono de broma se les llamaba trapecistas, porque iban saltando de un programa de reestrucutura a otro.
¿Cómo respondieron los clientes?
Había tres tipos de clientes: los que te decían ´yo me metí con una expectativa y no estoy pudiendo pagar, no puedo cubrir una deuda cuya pago mensual es mayor que mi ingreso´, estos clientes respondían de manera moral pero no tenían capacidad de pago y en muchos casos se daba el desempleo. Ellos tenían que elegir entre comer y pagar escuelas o pagar sus créditos. Y por supuesto elegían lo primero.
Estos clientes se acercaban al banco para buscar que se les bajara el pago mensual y que se les diera un plazo más largo, pedían hasta 40 años. Lo que no sabían era que el problema no era de plazo, sino de la tasa de interés que estaba en ese momento.
Un segundo tipo de cliente era el que perdió su empleo y dejaba de pagar. El tercer tipo, el que podía pagar pero que al hacer cuentas decidía dejar de pagar. Ellos vieron que su deuda subía a niveles superiores al valor de su casa y decían: ?Porque voy a seguir pagando, aunque pueda pagar, si el banco me prestó 90, la casa vale 100 y resulta que hoy debo 150?. Ellos también dejaron de pagar.
¿Fue mayor la cartera vencida en hipotecario?
En autos y tarjetas podían pagar más fácilmente por los montos. En hipotecas el plazo y el tamaño de la deuda hacía más difícil una solución inmediata. Las reestructuras a Udi se mantuvieron hasta finales del 98, los últimos que reestructuraron lo hicieron en septiembre.
¿Realmente ayudaron estos programas de apoyo?
Puedo afirmar que aquel que se acogió a los programas de apoyo, quien fue tomando las opciones, acabó debiendo bastante menos. Claro que no se salvó a todo el mundo, pero fue un paliativo que disminuyó el tamaño del problema. Claramente quien se acogió a los programas de reestructura fue menos perjudicado que quien se quedó en pesos.
¿Por qué hay quienes todavía padecen las Udi?
Estar en Udi con los niveles de inflación de los últimos años no está nada mal. Lo malo de las Udi fue el momento en las sacamos. Sin embargo, hoy el crédito en Udi es barato, en su momento tuvieron un efecto amortiguador.
Cierran la llave
La banca suspendió la colocación de créditos desde principios de 1995. Se enfocaron en los programas de rescate y de apoyo a los deudores. La llave del crédito se cerró totalmente por tres años.
Hacia finales de 1997 tres bancos: Banamex, Citibank y Scotiabank Inverlat, volvieron a ofrecer crédito para comprar un automóvil. Fue hasta el año 2000 cuando surgió un nuevo producto hipotecario, en condiciones limitadas a un perfil de cliente con una capacidad de pago extraordinaria.
?Cuando en Scotiabank salimos con el hipotecario en el 2000 se pedía un enganche del 50%, con una tasa de interés anual fija de 25% los primeros 3 años y después una tasa equivalente a TIIE más 6 puntos, la comisión de apertura era del 6% y el pago mensual de 20 pesos por cada mil de crédito?.
Mañana en la tercera y última parte: Segunda parte de la entrevista con Luiz Téllez: ¿Cuáles fueron los aprendizajes para la banca y los clientes? Cómo está México a diez años de distancia.
Comentarios y propuestas a: camara22@eluniversal.com.mx
Regresar a portada de Tu Dinero
Conoce las secciones: Inversiones, Créditos, Tarjetas, Seguros, Cuánto Cuesta y Planea.