"Surgí de una generación `marcada` por el 68"
Son ya 35 años de trabajo de Francisco Eguia Elorza como maestro de matemáticas y física de la Vocacional número 9 del Instituto Politécnico Nacional (IPN), y entre sus mejores alumnas cuenta a Josefina Vázquez Mota, la actual secretaria de Desarrollo Social.
Ambos aún recuerdan esa relación de maestro y alumna que inició el semestre de aquel otoño de 1975, cuando casi 80 estudiantes de primer año del área de programación hablaban de la clase de matemáticas como un "acto terrorista" y de "presión", no sólo porque el maestro Francisco era considerado un duro en su clase, sino porque el famoso libro de álgebra de Baldor mantenía en insomnio a más de una decena de jóvenes.
Pero fue esa joven mujer de mediana estatura y muy delgada, de nombre Josefina, y quien había abandonado una preparatoria de señoritas, quien se sumó al grupo y con creativos juegos de memoria logró destacarse e impulsar a sus compañeros a sacar buenas calificaciones.
El maestro tenía sólo tres años de haberse incorporado como profesor en ese plantel y su juventud e inexperiencia frente al grupo lo llevaron a asumir esa actitud rígida.
El asunto es que no se quería arriesgar a perder un empleo que le resultaba gratificante, más cuando él pertenecía a esa generación de universitarios señalados por el movimiento estudiantil de 1968.
"Aunque no participé jamás en eso, nos trajo años muy difíciles a esas generaciones, porque llegábamos a la industria y de inmediato siempre nos estaban cuestionando si habíamos estado en el movimiento, cómo participamos, qué era lo que buscábamos y desde ahí nos empezaban a eliminar, simplemente no querían a nuestra generación y tampoco había trabajo".
Al comparar aquellos primeros años de trabajo con estudiantes como Josefina Vázquez Mota y los que ahora enfrenta, además de su tarea como director de ese plantel, Francisco Eguia afirma que la educación de los jóvenes de ahora "nos cuesta más trabajo, porque los maestros y padres de familia hemos creado un choque entre generaciones, ya que les hacemos saber en todo momento a los estudiantes que mientras antes la educación se impartió en medio de la rigidez, en este momento los alumnos son más críticos, están más informados, despiertos y a todo buscan respuesta y explicación".
Francisco Eguia Elorza es originario de Matehuala, San Luis Potosí. Hijo de un bracero, que año con año viajaba a los campos del rancho Filmore, en Los Ángeles, California, a la pizca del limón y la naranja para mantener a sus ocho hijos.
En sus primeros años de estudio, en Ingeniería Mecánica, el joven recibía apoyo de su padre para pagar los 10 pesos diarios que le cobraban en la institución por el desayuno, la comida y la cena. Entonces, compartía el departamento alquilado con un grupo de amigos, originarios de San Luis Potosí.
A su egreso, buscó trabajo en la iniciativa privada, pero fue en la Vocacional Juan de Dios Bátiz, en el corazón de la colonia Popotla, en donde encontró un sitio Entre sus primeros alumnos, recuerda a "una chica inquieta, siempre preocupada por sus semejantes, que se juntaba con varios jóvenes".
Como estudiante Francisco Eguia recuerda a una Vázquez Mota "brillante" en sus estudios y que por sus calificaciones sobresalientes pudo obtener una beca en la Universidad Iberoamericana para estudiar la Licenciatura en Economía.


