La búsqueda de una plaza les puede llevar más de un año. Deben acudir casi cada semana a las oficinas estatales del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Pero la respuesta de los dos maestros encargados de la ventanilla correspondiente es la misma: "Aún no hay nada". Esa es parte de la realidad que deben enfrentar cotidianamente los jóvenes normalistas que recién egresan de las escuelas. La alternativa surge, de pronto, entre los pasillos de las oficinas del propio sindicato: "Si quieres yo te puedo contactar con quien vende una plaza, es en una telesecundaria", propuso la maestra a la joven.
¿Y cuánto quiere por ella?
Pues dame 200 mil pesos y yo te arreglo todos los papeles con el sindicato. Si quieres, en una semana ya estás dando clases. Yo ya quiero dejar esto afirmó la maestra con más de 10 años de labor, la mayoría de ellos en una telesecundaria ubicada en la zona rural de Veracruz.
Para nadie es extraña una situación así. De hecho, en México tres de cada cinco maestros en activo reconocen que "la venta de plazas es parte del sistema" para obtener un puesto y estabilidad en el empleo.
Pero no todo queda ahí. Para poder permanecer dentro del sistema educativo y ascender en el escalafón de carrera, se abren nuevos espacios para la corrupción.
Se aprecia cuando 42 por ciento de los profesores reconocen que para subir la evaluación de su desempeño frente a los supervisores y directores escolares tienen como práctica reprobar a pocos alumnos.
Así lo revelan los propios maestros en la Encuesta Nacional sobre Creencias, Actitudes y Valores de Maestros y Padres de Familia de la Educación Básica en México, realizada por la fundación Este País.
Un caso típico se da en las oficinas del SNTE en Jalapa, Veracruz, en el Cerro de Macuiltepec, en donde los jóvenes egresados de las escuelas normales de la entidad acuden a entregar sus solicitudes para obtener una plaza en las escuelas de preescolar, primaria, secundaria o telesecundaria.
Pero entre los requisitos que debió cubrir esta joven, que también prefiere guardar el anonimato para poder seguir insistiendo y poder obtener una plaza como docente, está el de haber entregado una carta de recomendación de parte de uno de los delegados sindicales.
Asegura: "Sí pensé en poder comprar la plaza, aunque esto significara empezar a trabajar con una gran deuda a cuestas; pero ya no lo hice porque me dijeron que la plaza no era de esta maestra, sino que era sólo una permuta y que el sindicato podía quitármela en algún momento".
Se trata de una plaza de jornada completa en la telesecundaria de Orilla del Monte, en donde el promedio del salario quincenal es de entre 4 mil 500 y 5 mil pesos. Y que a la vez implica invertir, al menos, diariamente hora y media en el trayecto por una carretera de terracería para llegar a ese lugar, una de las zonas marginadas de la entidad, ya que su población se mantiene de la producción de papa, haba, maíz y frijol.
Es en esas oficinas delegacionales en donde los maestros "sólo acuden a negociar" con los representantes del sindicato el cambio de titular de las plazas "a cambio de un porcentaje simbólico del valor de la plaza", pues el trato es entre particulares.
De igual manera se les "notifica" cuando un maestro o maestra "deja la plaza a uno de sus familiares directos: hijo o hija", como parte de una herencia.
Son muchos los "beneficios" que los maestros han encontrado en esas áreas administrativas y sindicales, que también confirma la encuesta, al señalar que también tres de cada cinco maestros suelen buscar comisiones sindicales o administrativas para no dar clases.
Elba Esther Gordillo Morales, presidenta del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE, afirmó a la fundación Este País que "la educación obliga a un esfuerzo real, no simulado de padres de familia, de maestros, de la sociedad, ya que no hay ni puede haber beneficio sin costo, y sólo con esfuerzo lograremos la formación del capital humano de calidad que hoy es la verdadera diferencia".
En tanto, el subsecretario de Educación Básica, Lorenzo Gómez-Morín Fuentes, señaló que este tipo de "inercias" en el sistema tiene que empezar a cambiar, por lo que reconoció que en algunas entidades del país se han puesto en marcha concursos de oposición para que la asignación de las plazas docentes sea a partir de bases transparentes y considerando el mérito académico.