En esta marcha no hubo silencio. Los gritos de apoyo al jefe de Gobierno de la ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, lo rompieron en un accidentado recorrido del político tabasqueño. El apoyo político-electoral para las elecciones presidenciales del 2006 se asomó desde el Museo de Antropología hasta el zócalo. Desde antes de las 8:00 horas la valla de seguridad se apostó en avenida Juárez, Eje Central y Madero. Esta última permaneció cerrada hasta las 11:30 horas, cuando el jefe de Gobierno entró por ella hacia la plancha.
Desde las 9:00 horas, diversos contingentes (SME, Trabajadores de limpia del GDF, estudiantes de la UNAM, el Poli, la UAM y la Normal, comités estatales del PRD y cientos de familias) ingresaron al zócalo. La mayoría de los manifestantes portaba cubrebocas con el moño tricolor, distintivo contra el desafuero.
A las 10:00 de la mañana en punto y sin la presencia de Andrés Manuel, la marcha del silencio comenzó.
La vanguardia estuvo integrado por Cuauhtémoc Cárdenas, Alejandro Encinas, secretario de Gobierno del DF; Leonel Cota, líder nacional del PRD; Martí Batres, dirigente local del partido y Porfirio Muñoz Ledo.
Al paso se observaron decenas de pancartas y mantas de apoyo con leyendas: "No estás solo". "Peje el Toro es inocente". "Para un México mejor López Obrador". "Peje a quien le peje, sufragio efectivo".
El contingente avanzó en forma lenta. Martí Batres comentó que al observar el paso de la marcha, se tomó la decisión de que los integrantes de la vanguardia saldrían a la altura del Ángel de la Independencia para llegar a tiempo al Zócalo. Entonces, se disgregaron, unos en motos, otros en patrullas de corporaciones policiacas del DF. Cárdenas ya no siguió el recorrido.
Alrededor de las 11:00 horas y mientras la vanguardia llegaba a la glorieta de Colón, el Zócalo ya lucía lleno.
Acompañado de sus hijos, López Obrador se integró a la marcha en las inmediaciones de la glorieta del Ángel. Las vallas se desbordaron y el contingente que caminaba hacia el Zócalo rompió el silencio: "¡Obrador, Obrador, Obrador! ¡Sí se puede, sí se puede!".
Ahí ondearon mantas y pancartas en apoyo a las aspiraciones presidenciales del jefe de Gobierno: "Andrés Manuel López Obrador, 2006, presidente de México".
Él tardó 10 minutos en recorrer la ruta entre el Ángel y la avenida Insurgentes, purificada con incienso y copal por cuatro filas de silenciosos danzantes de blanco.
En la glorieta de La Palma se reforzaron la seguridad en torno a López Obrador y Yeidckol Polevnsky, candidata del PRD al gobierno mexiquense. Jóvenes con playeras blancas los rodearon, mientras cientos de personas intentaron armar con sus brazos entrelazados una valla.
El paso de López Obrador por la avenida Juárez provocó tumultos, gritos y empujones entre personas que intentaban acercarse al tabasqueño. Su hijo Andrés Manuel intentaba evitar que alguien golpeara a su padre.
Las brigadas de seguridad golpearon a reporteros gráficos que intentaban captar imágenes en la esquina de Bucareli y Paseo de la Reforma.
Este fue quizá el momento más tenso; muchos manifestantes se espantaron y expresaban a gritos que se tranquilizaran porque podrían provocar un accidente.
¡Tranquilos! ¡Tranquilos! se desgañitaban algunas personas. Las señoras mayores de 60 años que iban a un lado de López Obrador, conformando la Revolución Blanca, se hicieron a un lado para evitar los golpes. Sólo hasta que algunos comenzaron a levantar sus manos en señal de paz, la multitud se despejó.
En el Hemiciclo a Juárez, el tabasqueño pudo leer una pancarta que decía: "Fox, vete en un espejo y verás que eres un pendejo". Cuando pasó por la Alameda recibió un aplauso de la gente, sólo opacado los helicópteros.
Más adelante, al llegar al Eje Lázaro Cárdenas, otro connato de violencia se desató entre un joven de playera roja, que dijo pertenecer al "cerco" de seguridad perredista y una señora que, molesta por no poder pasar, le rasguñó la cara hasta sangrarlo.
La mayoría de los viejitos pertenecientes al movimiento de Revolución Blanca permanecieron en el Hemiciclo a Juárez hasta que pasara López Obrador.
Después hubo confusión porque muchos esperaban una pantalla para observar el discurso, pero nada de eso ocurrió. Miles de asistentes que se quedaron en la retaguardia, principalmente gente de la tercera edad, no escucharon el mensaje de López Obrador.
Los manifestantes continuaban su andar a la altura de Reforma e Insurgentes cuando el jefe de Gobierno daba por terminada su intervención.
El mensaje de López Obrador tenía una hora de haber concluido. Eran las 14:00 horas y los últimos contingentes, perredistas de Álvaro Obregón y del Teatro Popular Universitario, cruzaban el Eje Central para ingresar al zócalo por Madero en esta ruidosa marcha. (Con información de Lilia Saúl, Yetlaneci Alcaraz, Lili Valadez, Alejandra Martínez, Jorge Herrera y Rubelio Fernández)