El antecedente más antiguo sobre el voto por correspondencia o voto postal para ciudadanos en el extranjero, como el que promueve el Senado de la República para los comicios presidenciales del 2006, data de 1901 en Australia, Oceanía, aunque gobiernos parlamentarios europeos tienen más experiencia en esa modalidad de sufragio. Naciones en los continentes de África, Asía y América recurren también, pero en menor grado, al voto a distancia, voto ausente o por correo para las elecciones presidenciales o de gobernador, además de legisladores y mandatarios (gobernadores) locales.
Lo anterior se desprende del análisis a un estudio comparativo de 69 países que aplican el voto en el extranjero, elaborado por el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados, en el que se advierte que de ese universo 30 gobiernos han instituido el voto postal o por correspondencia.
Entre las naciones europeas se encuentran Alemania, Austria, Bangladesh, Bosnia y Herzegovina, Dinamarca, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Holanda, Irlanda, Kosovo, Lituania, Luxemburgo, Noruega, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza.
Por Oceanía: Australia, las Islas Fiji y Nueva Zelanda.
En África: Cabo Verde, Lesotho y Zimbabue.
Los países en América: Estados Unidos y Puerto Rico; mientras, en Asía: Indonesia, Japón y Malasia.
Cada nación aplica ese tipo de voto de forma diferente, aunque la mayoría considera que el sufragio por correspondencia se deposite en sedes diplomáticas, además de ser un derecho exclusivo para funcionarios y militares.
En el menor de los casos se permite participar a quienes demuestren que están fuera de su país por cuestiones de estudio o trabajo.
Hay naciones como España que reintegran a sus ciudadanos en el extranjero el importe del gasto postal; otras obligan al voto dentro y fuera del territorio; la mayoría de las naciones establece que los interesados deben solicitar su registro inscribirse en un padrón y refrendar con temporalidad específica su derecho a participar, algunos cada tres años, otros cuatro y algunos más cada 10 años.
El voto por correspondencia en Estados Unidos se contabiliza para la elección de presidente, legisladores e incluso para gobernador, además no tiene limitación temporal.
En 1942 se aprobó la primera Ley Federal de Voto Ausente que restringía el derecho a personal militar y de apoyo, pero para 1975 la práctica se extendió para todos los residentes de ese país en el extranjero.