PoesÃa contra la tensión
Entonces llegaron los poetas. Y cuando estuvieron ahÃ, desaparecieron los policÃas que se habÃan apostado alertas con sus escudos y sus cascos. Y por varios minutos se alejó la tensión que habita permanentemente en el Palacio Legislativo.
Mujeres y hombres de los que rinden culto a la palabra. Ellas y ellos con los moños tricolores que identifican su lucha, su militancia o su simpatÃa. Ellas y ellos, y su poesÃa, o las de otros.
AsÃ, el apoyo para Andrés Manuel López Obrador, leyeron y declamaron, y llevaron hasta San Lázaro de forma más o menos ingeniosa, hechos y situaciones que quisieron comparar con la circunstancia del polÃtico tabasqueño.
Cuando llegaron, ya se habÃa iniciado la sesión de los diputados. En el salón habÃa curiosidad por lo que ocurrirÃa. CreÃan varios legisladores del PRI y del PAN que la lectura de poemas serÃa ahà mismo.
Temprano, a puerta cerrada, los integrantes de la fracción panista habÃan discutido a puerta cerrada sobre la acción de sus compañeros asambleÃstas Gabriela Cuevas y Jorge Lara, quienes el miércoles pagaron una fianza para que López Obrador no fuera encarcelado.
Hubo una coincidencia: debe operarse polÃticamente, y sin caer en provocaciones hacer frente a las tácticas de Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores. Sin embargo, se manifestaron crÃticas a la forma en que se operó lo de la fianza. Quienes estaban en esa lÃnea, dijeron que no fue el momento o que no debieron ser los legisladores locales los que realizaran el pago.
Una historia que voces de Acción Nacional narraban: Diego Fernández de Cevallos fue el inspirador. Buscaron que hicieran el depósito de los dos mil pesos ciudadanos comunes y corrientes. También calcularon la posibilidad de que el diputado Federico Döring fuese el que acudiera a realizar el pago de la caución. En todo caso, decidieron, en adelante expresarán a la opinión pública que no se oponen a que López Obrador participe en las elecciones presidenciales, pero exigirán que primero cumpla con la ley.
La sesión continuarÃa. Y en la explanada se seguirÃa escuchando la obra de los poetas. Lo mismo el "no pasarán" expresado por un ademán o un puño insobornable según lo escribió Octavio Paz, que "usted ya no es humano, usted es el enemigo" de El Gran Inquisidor , de José Emilio Pacheco. Salvador MartÃnez Della Roca, El Pino recitaba aquello de: "Vamos mi patria a caminar, yo te acompaño". El que fuera preso polÃtico tras el movimiento del 68 recordarÃa una pinta en un muro de la ciudad universitaria: "¡ay Pepe, como me acuerdo de ti en estas revueltas!".
Ahà estaba Laura Esquivel, que leyó algo de Oscar Wilde. Y Selma Beraud, que recreó un pasaje de Alicia en el PaÃs de las Maravillas con el Rey Torpe, Tonto, y la reina Mandona, la que ordena. Fabrizio MejÃa dio lectura a la carta que escribiera desde la cárcel en Kansas Ricardo Flores Magón.
Poco después de las dos de la tarde, en el salón se debatÃa el dictamen de la Cuenta Pública del 2001. Otro pasaje de la lucha polÃtica. La atención iba hacia ese evento.
Entonces, bajo el sol, los poetas se quedaron solos...


