Algo empezó ayer en el Zócalo
ParecÃa que Cárdenas estaba nacionalizando el petróleo. Torrentes de color amarillo desembocaban en el zócalo, y muchas mujeres lloraban mientras los hombres gritaban; algunos se decÃan dispuestos a llegar "hasta donde Andrés Manuel quiera". No habÃa un solo sentimiento en el zócalo abarrotado. Pero a lo largo de la plancha se palpaba la cólera, la incertidumbre, la indignación.
A ver cómo paran esto decÃa a sus correligionarios el dirigente perredista AgustÃn Guerrero. Frente a los portales, tras una celda, se habÃan colocado figuras de cartón que representaban a Vicente Fox, Carlos Salinas, Santiago Creel, Diego Fernández, Marta Sahagún... "Éstos son los verdaderos ladrones", anunciaba un cartón.
La gente abucheaba al pasear ante las figuras. Miles seguÃan llegando por las calles aledañas. No era la despedida, sino el inicio formal de la campaña de Andrés Manuel López Obrador. El grito "¡No estás solo!" llegaba hasta la Alameda. La calle estaba alfombrada con hojas pisoteadas en las que alcanzaba a leerse: "¡No a la canallada!", "¡No al desafuero!", "¡Estamos contigo!". Un rugido cimbró la sede tradicional de los poderes cuando López Obrador avanzó hacia el centro de la plancha. Caminaba rápido y tranquilo.
Ciento cuarenta autobuses procedentes de Tabasco habÃan entrado en la madrugada. Con el alba, grupos de los 17 municipios tabasqueños avanzaron hacia el zócalo. En Madero y Palma tropezaron con un borrachÃn que gritó: ¡ChÃnguense a Salinas! ¡Él es el verdadero ladrón! El presidente del comité de base del PRD en Comalcalco, Gabriel Meneses, le habÃa dicho a su gente que era necesario hacer aullar al zócalo. Por su parte, AgustÃn May, del municipio de Cunduacán, tenÃa la idea de que Andrés Manuel no se desorientará: Que sepa que los tabasqueños estamos aquà porque él va ser el nuevo presidente de México. A eso vinimos.
Por todos los puntos se hacÃan entradas corporativas: los vendedores ambulantes del Eje Central, el Comité Ciudadano de Contreras, los miembros de la FSTSE, la Unión Leona Vicario, la UCEM de Ecatepec, y los Comerciantes del Mercado Hidalgo se confundÃan con redes ciudadanas, con organizaciones perredistas de varias delegaciones que desde la noche anterior acampaban en el zócalo.
Y sin embargo, no todo era clientelismo: acaso la mitad de aquel rÃo humano estaba formada por personas que salÃan del Metro, o descendÃan de taxis, micros y autobuses.
Me llamo MartÃn Huerta. Nada qué ver con el delincuente. Soy de Ixtapaluca. No fui a trabajar y me vine a apoyar a López Obrador porque es el único gobernante que en este paÃs está del lado del jodido.
Araceli RodrÃguez. Esto del desafuero es una canallada. Si de verdad Fox y Marta quieren justicia, que resuelvan los asesinatos de Juárez, que metan a la cárcel a Romero Deschamps, que resuelvan Acteal, Aguas Blancas, el Pemexgate y los Amigos de Fox. Que encierren a EcheverrÃa, a los de Pro-Vida y el Fobaproa. ¿Por qué con todos ésos no hacen justicia?
Rafael Gaytán: 65 años. Vine para que AMLO sepa que no está solo, que el pueblo lo va a acompañar hasta que gane la Presidencia. Y también para que el PRIAN vea que aquà no somos violentos. ¿A poco no se dan cuenta de que todos los comercios del centro están trabajando tranquilos?
En la tribuna, el aún jefe de Gobierno hablaba del régimen de los privilegios y el autoritarismo. Se pintaba a sà mismo como una maravilla, y decÃa que precisamente por eso querÃan desaforarlo; le explicaba a la gente lo que tendrÃan que hacer "en caso de que yo falte". En algunas zonas, un murmullo de reprobación acompañó su propuesta de evitar plantones , cierre de calles y daño a terceros. La indignación corrió cuando dijo que el desafuero tenÃa como fin "quitarme las conferencias de la mañana".
Pueden hacer muchas cosas a tÃtulo personal. No están impedidos de hacerlas les decÃa por su parte Leonel Godoy a un grupo de simpatizantes, a las puertas del Holiday Inn de 5 de Mayo.
Atrás, Yeidckol Polevnsky gritaba: ¡Hasta la victoria! mientras los periodistas le tomaban fotos.
Entre la multitud se movÃan vendedores de tacos de canasta, raspados, paletas, chicharrones, agua y refrescos, y también elementos de la Dirección de Concertación PolÃtica, vestidos con camisetas blancas, cuyas misión consistÃa en extinguir posibles brotes de violencia.
Como si fuera un chiste, un organillero interpretaba en Tacuba e Isabel la Católica el vals "Viva mi desgracia".
López Obrador habló durante 45 minutos. Dos horas y media después, el zócalo no terminaba de vaciarse: el torrente amarillo no tenÃa fin, inundaba los alrededores, seguÃa voceando consignas.
Los tabasqueños y los miembros de las organizaciones perredistas, en cambio, aguardaron bajo el sol, pelando naranjas y abucheando a los legisladores del PRI y el PAN que aparecÃan en las pantallas colocadas a ambos lados de la plancha.
Al correr la tarde, algunos se tumbaron sobre sus mantas, se cubrieron del sol con sus gorras y empezaron a roncar a pierna suelta. Pero esto era anécdota, simple circunstancia. Más que terminar, parecÃa que algo habÃa empezado el dÃa de ayer en el zócalo capitalino.


