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Fantasma de la maestra calma el tumulto

Jueves 03 de marzo de 2005 Fidel Samaniego/Enviado | El Universal

Puebla, Pue.- La reacción fue instantánea. El silencio envolvió a la multitud. Las miradas fueron a todos lados, la buscaban. Y todo porque una voz fuerte dijo entre tumulto: "¡Ahí viene la maestra!" Así permanecieron durante varios segundos hasta que el mismo que había gritado saludó a su compañera, una profesora de nombre Lucrecia. "Y yo que pensé que siempre sí venía la maestra Elba Esther Gordillo", comentó otra mujer. Hubo risas por la confusión. El mar humano continuó entonces con su embravecido oleaje, centenares de cuerpos se apretujaban contra los mostradores, las manos se extendían para pedir el ansiado gafete y la pulsera que les acreditaría como delegados a la Asamblea Nacional del PRI.

Soplaba un viento frío. Allá al fondo se asomaba la torre churrigueresca de uno de los tantos templos. Olía a fritangas, a quesadillas y a buñuelos.

Esta tarde, esta ciudad fue invadida por el priísmo. Puebla de los Ángeles por su tradición arquitectónica y de los demonios por la ambición política. Figuras conocidas y anónimas. Intenciones variadas. Militantes y dirigentes del partido antes invencible que buscan recuperar lo perdido.

"¡Yo no conozco a nadie que esté contra Roberto Madrazo!", exclamaría el gobernador de Hidalgo Manuel Ángel Núñez Soto cuando el cronista de EL UNIVERSAL le preguntó si la Asamblea no estará contaminada por la disputa entre los que apoyan al dirigente nacional del PRI y los que están contra él. Núñez Soto fue el primero de los aspirantes revolucionarios e institucionales a la Presidencia de la República que se apareció por el centro de convenciones donde se realizaba la inscripción de los delegados. Recibió y repartió abrazos, escuchó expresiones de apoyo.

Los priístas. Llegaban unos en sus camionetas o en sus autos de lujo. Todos ellos tenían ya hospedaje asegurado. Otros se transportaban en camiones o usaban taxis. De ellos había quienes cargaban sus maletas. Esperaban encontrar dónde dormir, había quienes ya se resignaban a pasar dos noches en hoteles de esos que guardan amores clandestinos.

"La necesidad tiene que unirnos. Si nos dividimos volvemos a perder. Y quien no quiera unirse, quiere la derrota", razonaba Pedro Ojeda Paullada, de los del ayer que hoy se entusiasmaba: "Mire usted cuánta gente, parecen las colas para conseguir boletos en las grandes corridas o en los grandes partidos".

Llegaban por grupos. De los primeros en estar ahí, los de Jalisco. Con chamarras coloradas los mexiquenses. Se formaban ante los diversos mostradores. Los tumultos eran para inscribirse en la mesa en la que se debatirá sobre las reformas a los estatutos. De casi 6 mil 400 delegados, más de 3 mil 500 quieren estar en ella durante los trabajos que se desarrollarán este jueves.

Caía la noche. Se iniciaba la kermés. Chalupas y elotes se acababan. Continuaba la invasión de los priístas. Ella, la maestra, la controvertida secretaria general no aparecía por ninguna parte...



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