Lo que en un principio sería una ceremonia religiosa para pedir por el no desafuero del jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador, así como lo afirmaron líderes sindicales, tan sólo se convirtió en una misa para conmemorar un aniversario más de los trabajadores de limpia. En la basílica de Guadalupe, el obispo emérito de San Cristóbal de las Casas (Chiapas), Samuel Ruiz, nunca pidió por el gobernante. Hizo un reconocimiento a la labor que desempeñan los basureros, ya que "a veces hay actitudes de desprecio hacia estas personas y son vistas como piso bajo de la sociedad, cuando ellos son muy importantes", detalló.
El centro religioso estaba prácticamente lleno. Hombres acompañados por sus familias caminaron desde la glorieta de Peralvillo hacia la basílica y luego escucharon atentos la misa. Con 250 ofrendas florales, los trabajadores hicieron sus peticiones a la Virgen de Guadalupe y al final disfrutaron de un espectáculo de juegos pirotécnicos en la explanada de la iglesia.
Maximiliano García, líder de la sección uno del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno del Distrito Federal (SUTGDF), señaló que algunos de sus 60 mil agremiados le pidieron que la misa se ofreciera para pedir por López Obrador.
Sin embargo, cuando se le preguntaba a la gente su opinión, hacían gestos y otros lo negaban rotundamente, salvo algunos que dijeron haberlo incluido en sus rezos.
"¿Cómo?, no para nada. ¿Quién dijo eso? Yo vengo para pedirle que me vaya bien a mí y a mi familia", respondió Rodrigo "N", quien tiene más de 20 años de servicio en la delegación Azcapotzalco.
"Nunca planteamos que fuera una petición de esa naturaleza", afirmaba el líder sindical, "no fue una peregrinación para él (López Obrador), sino era una petición individual y de cada quien", argumentaba, a pesar de que días antes declaró que la misa se ofrecería para el gobernante.
Incluso señaló que con los rezos de algunas de sus gentes "sentimos que es una demostración de apoyo pacífica para López Obrador".